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Hoy los
gritenses, pero en general los andinos, están de fiesta; el 6 de agosto es el
día del Santo Cristo de La Grita,
nombrado el año pasado por Mons. Mario del Valle Moronta Rodríguez -Obispo de
la diócesis de San Cristóbal- no sólo como el patrono de la diócesis, sino el
patrono de los Andes venezolanos
A comienzos del mes de agosto y en honor a sus
santos patronos: Nuestra Señora de los Ángeles y el milagroso Santo Cristo de La Grita, se celebran las
Ferias y Fiestas Patronales de la "Atenas del Táchira". La tradición de estas
fiestas es muy remota, es una de las más antiguas del estado Táchira, y presentan
una connotación de la amistad, alegría, espiritualidad, de lo vistoso y del
estreno. Entre las diversiones de las Fiestas Patronales se encuentran las
tardes de toro, las cabalgatas, la elección y la coronación de la Reina, actividades
culturales y deportivas, y bailes populares.
El
Santo Cristo
En 1610, a causa del terremoto que destruyó la
ciudad de La Grita,
los frailes franciscanos hubieron de trasladarse a un campo llamado Tadea. Iba
entre ellos un escultor que se distinguía más por su piedad que por sus vuelos
artísticos. Se llamaba Fray Francisco. Aterrorizado con el terremoto que en
pocos instantes redujo a polvo la población naciente, ofreció al cielo, dice la
tradición, hacer una imagen del Crucificado, para rendirle culto especial y
consagrarle la nueva ciudad.
Desde luego puso manos a la obra, trazó en un
gran tronco de cedro la divina imagen, tomó el hacha y la azuela y empezó a trabajar.
Pronto surgió una figura humana, pero que no tenía los lineamientos
característicos del Cristo moribundo. Pasaban días y días y Fray Francisco no
podía interpretar aquella expresión sublime. Una tarde después de suspender los
trabajos se puso en oración: un éxtasis profundo lo embargó, y cuando volvió en
sí, ya a altas horas de la noche, oyó que en la pieza de su trabajo golpeaban
los formones y el raedor pasaba por las fibras de la madera. Se acercó y algo
como una figura humana envuelta en una ráfaga de luz, salió a través de la
puerta, encandilándole los ojos. Les contó a sus hermanos y a los primeros
albores del día, después de la oración matinal, se dirigieron todos al lugar
donde estaba la imagen y la encontraron terminada.
Fray Francisco lloró entonces de gozo. En
aquella faz divina estaban los rasgos que él había concebido y que le fue
posible expresar. Esa imagen es el Santo Cristo de La Grita, cuyos portentosos
milagros llenarían volúmenes si se fuesen a narrar y cuya hechura se atribuye
en parte a un ángel. (Tomado del libro "El Táchira físico, político e
Ilustrado del Dr. Emilio Constatino Guerrero").
Desde entonces se le pide protección y se le
adjudican numerosos milagros. Los peregrinos visitan todos los años el Santo
Cristo en la iglesia del Espíritu Santo, nombrado el pasado 6 de agosto del
2007 por Mons. Mario del Valle Moronta Rodríguez -Obispo de la diócesis de San
Cristóbal- no sólo como el patrono de la diócesis, sino el patrono de los Andes
venezolanos. Esto origina grandes peregrinaciones de todas partes del país.
Oración
al Santo Cristo de la Grita
Cristo amoroso que en la cruz clavado,
tu pecho muestras por mi amor herido.
Lava en tu sangre con eterno olvido
la mancha torpe de mi vil pecado.
Por ser fuente de bienes me has amado,
y con muerte afrentosa redimido
Por serlo yo de males, te he ofendido
y tus justos preceptos quebrantado.
Tu real palabra has obligado a darme
los bienes cuando yo te los pidiera,
¡Con tan gran caridad llegaste a amarme!
¡Oye, Señor mi petición postrera!
Pues moriste por sólo perdonarme.
¡Perdóname, Señor antes que muera!
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