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Porque a nosotros nos enseñaron que primero
eran las damas, comenzamos por Ingrid Betancourt, abogada, ex candidata
presidencial y, por añadidura, colombo-francesa.
Ahora, si me lo permiten, hablaremos de Manuel
Marulanda, o mejor conocido por "Tirofijo", fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC), quien si se bañara 3 veces al día no le quitaría el olor a
campesino y a guerrillero, además.
Ignoramos si a Marulanda le pasó alguna vez
por la cabeza la sospecha de que Ingrid era su salvoconducto, porque ella era
las perlas de la corona, como dicen en Colombia, y que esta Betancourt fuera el
último rehén que liberaría como el mandamás de la FARC.
Pero unos son los pensamientos de los seres
humanos y otras las decisiones de Papá
Dios. Así, a Don Manuel le tocó su hora de morir en las profundidades de
las montañas de su país, rodeado de los suyos, pero ignorante del destino que le
esperaba a Ingrid Betancourt.
Sea como haya sido, fruto de la Operación "Jaque", o de
la compra de dos de sus jefecitos menores, lo cierto es que con ayuda de su
gobierno y los extranjeros, el desenlace de esta película fue bastante distinta
de lo que hubiera imaginado el "Gabo" en las más berracas amanecidas que soñara
el novelista de Aracataca.
Pero así son las cosas, como termina diciendo
nuestro colega y amigo don Oscar Yánez.
(Nota de Redacción: Es hoy miércoles, luego
tiene esta columna demora de dos. En otras épocas los periódicos tenían los
diablillos que habitaban en los chibaletes; hora ni diablillos si chibaletes.
Pero sí la tecnología que nos la juega. Damos excusas a los lectores y a Don
José Mardonio. Costas de lo nuevo: ¡Salud!)
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