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"Dejé lo que tenía por la poesía. Y claro que he sentido
miedo, se le teme al hecho de enfrentarse con tantas cosas que nos rodean, como
las fronteras, las guerrillas, cualquier situación que pueda presentarse,
porque nunca se sabe, pero cuando uno camina con convicciones y seguridad
interna, nada es imposible. Yo le digo a la gente que no se achique que todo se
puede realizar en la vida."
El poeta argentino Juan Pomponio, fue uno de
los invitados internacionales a participar en el V Festival Mundial de Poesía,
capítulo Táchira realizado la semana pasada en la ciudad. Sin embargo su
estadía en San Cristóbal no responde
precisamente a ello, su presencia suma ya varios meses.
La razón de su visita se debe a un viaje que
alguien calificara como "gesta epopéyica del siglo XIX". El profesor de
educación plástica, con años de experiencia como docente, amante de las letras
y en particular de la poesía, decidió un día dejar todo en Argentina y recorrer
Suramérica siguiendo los caminos del verso.
Fue así como llegó a Venezuela hace ya más de
un año con el propósito - expresó- de pasar no más de 15 días, máximo 20.
Estimado que evidentemente no se cumplió; así como tampoco ha llegado a su fin
la travesía que aún no toca suelo brasilero.
La idea era asistir a algunas entrevistas en
Mérida, San Cristóbal y Maracay para pasar a Brasil, donde finalizaría su
recorrido, pero las maravillas venezolanas truncaron el itinerario. Pomponio no
ha salido del territorio venezolano y en especial de San Cristóbal, donde
recientemente bautizó su segundo libro titulado "Fragua Universal".
Gesta
epopéyica
"Tu viaje es una gesta epopéyica del siglo
XIX" recuerda Pomponio fueron las palabras de alguien al recibirlo en
Villavicencio. Y bastante apropiadas parecen, al oír el relato de su travesía
por América del Sur.
Se define el poeta como un amante de las
letras, quien luego de buena parte de su vida dedicado a la docencia, decidió
dejarla, al igual que a una tienda de alquiler de videos que poseía; a su
madre; a su novia; y hasta su perro, para seguir el camino de la poesía por la
senda suramericana.
"Me preguntas de dónde surge la idea y yo creo
que es una fuerza interna que me va guiando a través de este viaje por América
del Sur. Era romper con todos los convencionalismos, las comodidades de mi
casa, dejar todo, el negocio, la docencia, vender el carro, a mi novia,
desprenderme de todo", explica el poeta.
Y así fue, lo dejó todo. La idea de viajar en
bus por América ya rondaba su mente desde hace algún tiempo, hasta que un buen
día ya no pudo postergar más la decisión de seguir siendo profesor de educación
plástica y dueño de un video club o dedicarse ciento por ciento a la poesía;
inclinándose entonces por la segunda opción.
La decisión no fue tan fácil, siempre hubo
miedo, como es normal. "Te preguntas: ¿pero si me desprendo de todo lo que me
da seguridad, como por ejemplo el negocio, cómo voy a hacer para vivir de las
letras, de qué voy a comer?"; dice Pomponio.
Pero concluye que la magia de todo esto es que
cuando decides hacer lo que te dicta tu corazón, el universo comienza a tender
líneas invisibles para que las cosas resulten. O como dice Paulo Coelho, el
universo conspira para que las cosas se te abran.
Fue así como aparecieron en su camino personas
que le dieron la mano o lo llamaron desde distintos países, para llevar a cabo
su empresa: recorrer América del Sur; que por cierto tampoco fue un viaje
emprendido al "Tum-tum", sino planificado -dentro de lo posible- durante un
año, haciendo contactos en cada país a visitar.
Fragua
Universal
Su estadía en Venezuela durante más de un año,
ha dado frutos; así como esos frutos han sido responsables de su permanencia en
el país. Los 20 días se fueron prolongando mientras Juan conocía más paisajes
venezolanos y se maravillaba ante la generosidad y el cariño brindado por su
gente. Parte de su experiencia se transformó en poesía y adquirió la forma de
un poemario editado por la Fundación
Banfoandes bajo el título: Fragua Universal.
Fragua Universal, es un poemario netamente
venezolano. Está compuesto por 42 poemas inspirados en esta tierra y escritos
en cada uno de los lugares que ha visitado. Pueden encontrase versos escritos
en Pregonero, el Cobre, Peribeca, Choroní y demás paisajes venezolanos. "Lo que
hice fue plasmar estos lugares en la poesía", comenta el autor.
Este, es su segundo libro publicado, el
primero fue "Salvaje", en Buenos Aires. Sin duda que el apoyo recibido ha sido
un importante estímulo para permanecer en tierra venezolana; así como otros
proyectos surgidos en los que mantiene su atención. Entre ellos el ofrecimiento
de la Universidad
Central de Venezuela y la Asociación Televisiva
Iberoamericana para hacer una serie de programas en Caracas relacionados con su
viaje.
Templando
el espíritu Como un guerrero...
"Lo más
fácil y cómodo hubiese sido quedarme en mi casa, tranquilo, en mi cuarto, con
mis libros, con mi novia, con mi mamá. Pero tenía que dar ese salto y decir:
bueno, me voy a dedicar a la poesía porque es lo que amo, las letras, las
novelas, los cuentos", responde Pomponio al ser interrogado acerca de los
momentos difíciles que ha tenido que vivir durante su travesía.
Y es que asegura no todo ha sido fácil, de
hecho, ha vivido momentos complejísimos, como cruzar toda la Cordillera de los
Andes, bordeada de abismos. Ha expuesto su vida. Ha dormido en un rancho, así
como en una posada cinco estrellas. Pero se ha ido adaptando, templando su
espíritu como un guerrero.
Recuerda como uno de los momentos más duros,
el vivido en Guanare, cuando lo robaron. También la pérdida de su equipaje en
Cúcuta. "Perdí todo. Entré a Venezuela con la ropa que traía puesta. Pero estas
experiencias supuestamente negativas, de inmediato las transformó, no me dejo
aplastar por ellas. Además, si no, no tendría el sabor de aventura".
¿Por
qué la poesía?
"Llegué a la poesía en una forma misteriosa,
porque nunca había escrito algo y lo hice de grande, a los 30 años. Siempre me
había gustado pintar y dibujar, hasta que un buen día empiezo a escribir. Llegaron
las palabras e imágenes y empecé a plasmarlas en papel, un amigo las vio, le
gustaron y dijo que eran buenas. Pensé que lo decía por ser mi amigo, pero
entonces vinieron los premios, los reconocimientos y edito mi primer libro, a
partir de ese momento tomo en serio la escritura, que antes, era algo
secundario", describe Juan Pomponio su introducción al mundo de las letras.
A la pregunta de porqué dejarlo todo por la
poesía, responde: "La poesía es mostrarle a la gente cosas simples que no ve,
como por ejemplo, ese mango que está madurando allí, la fuerza de la
naturaleza. Cosas simples que no logran percibir porque el mundo vive
acelerado, corriendo, corriendo todo el tiempo, tanto, que no se para en esa
fruta que está allí a punto de madurar. Ese es el misterio de la vida, esa es
mi inspiración".
Y con respecto al descenso de esa musa
creadora, explica que sucede en cualquier momento. Consigue inspirarse ante
hermosos paisajes, como el encontrado en Choroní, donde pasó dos meses sin para
de escribir; pero también en la cola de un banco haciendo cualquier trámite y
observando la prisa de la gente.
Su
rutina: la incertidumbre, El plan: quedarse en Venezuela
Confiesa que su constante es la incertidumbre,
nunca sabe lo que hará al día siguiente, sólo se ocupa del presente y encuentra
la situación maravillosa. Sin embargo, no tiene planes de regresar a Buenos
Aires, por ahora, todo parece indicar que seguirá en Venezuela.
"Tengo ganas de quedarme a vivir aquí. No
estoy pensando en regresar a Buenos Aires, primero, porque hace mucho frío en
invierno. He conocido bastante de Venezuela, no toda, pero lo que más resalto
de ustedes, sobre todo en Táchira, es el amor, la cordialidad, el cariño que me
ha brindado la gente es increíble."
Encontrarse con gente como el artista plástico
Salvador Muntaner ha sido una de sus mejores experiencias, cuenta: "Vivo en su
casa, con su mamá que es como mi madre", además del apoyo literario recibido:
"Parece mentira que me presten mayor atención fuera de mi país, que allá
mismo".
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