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Valera Imprimir E-Mail
escrito por Alexi Berríos Berríos   
miércoles, 06 de noviembre de 2013
Son muchas las opiniones cernidas en los medios de comunicación sobre la ciudad de Valera. Ella figura como el motivo existencial para nosotros los nacidos en esta tierra y, por eso, abundan los criterios con miras a encontrar un aliviadero social. Me refiero a un espacio armónico donde el orden sea la máxima para vivir o, si se quiere, un lugar que al recibir acciones resolutivas desde toda perspectiva, pueda brindar confort a sus habitantes. De esta manera, Valera podría adquirir el rostro de una ciudad vivible y no anarquizada como nos salta a la vista en la actualidad. Claro, sabemos que para alcanzar tal condición, se debería conformar un equipo de profesionales dispuestos a repensar su terruño. Y, vaya que en Valera se cuenta con un vasto grupo de profesionales jóvenes capacitados para asumir ese reto. Es necesario, por lo tanto, reflexionar más allá de los fiascos políticos llevados a cabo por Temístocles el Oscuro, por cuanto se trata de hilar fino en relación con el futuro de nuestras vidas e impulsar los cambios requeridos para que logremos acicalar el lugar. Con toda evidencia, la ciudadanía valerana se queja del desastre ocasionado en la ciudad por una pálida gerencia municipal. Como todo el mundo sabe, Valera se encuentra sedienta de mando y planificación para poder salir de esta forma caricatural en que la tienen sumergida esta caterva de indolentes. Políticos de pulpería cuyas espinas dorsales se encuentran talladas con dinero. Pero bueno, el reto a asumir por parte del próximo alcalde reside ahí. Nada más tácito para la redefinición del lugar de Mercedes Díaz en un momento crucial para el estudio de los lugares a nivel universal. Sí, bien lo sé, la ciudad se encuentra siendo analizada como lugar habitable en las academias del primer mundo y, en el seno de muchos estudios realizados, la ciudad está mirando al futuro.

En lógica histórica la ciudad se va moviendo de acuerdo a lo epocal. El hombre juega en el libre albedrío de la llama temporal para descifrar, designar, construir y transformar los espacios bajo el quehacer totalizador de lo humano. O, con puntualidad, el hombre aguijonea la proyección del lugar bajo la luz de un sol abrazado a la música de la brisa humana. En esta secuencia, el carro triunfal de la historia pende de esos aires de intercambio y el traje de una ciudad tendrá mejor color cuando logremos comprender esto. Conviene recordar, además, que las ciudades son el reflejo de los ciudadanos en el mundo. Por ello, Valera debe ser transformada al saber nosotros que su derruida imagen no va a tono con lo que nosotros somos y aspiramos ser como ciudadanos. He ahí el equívoco de esos politiquillos adoradores del peculado e ignorantes de que "con dinero los hombres podrán hacer un camino pero no una aurora". Esos mismos que al retrogradar a Valera se inscribieron en la página negra de la historia y serán recordados por sus horripiladas ejecuciones humanas. Seres abominables destinados a vivir en la sibilina existencia. Cabría, sin embargo, formularse una interrogante: ¿Hay alternativa? Pienso que si el cetro de mando lo tomase gente de buena visión política, Valera se quitaría las lagañas y el sucio de sus ojos de manera rauda. Necesitamos regentes que miren descarnadamente a la ciudad, planteándose preguntas y planes de envergadura para sacar a Valera del estado en que se encuentra. Resulta incongruente pasearse por una ciudad tan lastimada y, quizás por ello, la gente se vuelve escapista rechazando todo, al punto de usar la imagen de Valera para burlarse. A veces pienso que nuestros coterráneos asumen esa condición a resultas del miedo frente a las circunstancias. Eso es entendible. Empero, amén de las circunstancias mismas, tenemos que actuar en virtud de reacomodar un espacio similar a otros lugares del mundo donde existe un día determinado para el mercado de buhoneros, figuran las ventas de perros calientes, entre otras tantas cosas, pero todo condicionado al orden. Allí yace la clave de nuestro progreso cívico en unión con un plan económico que dispare al futuro a una ciudad gótica como Valera. No cabe duda que si salimos de esta caverna mental, Valera pronto pudiera dignificarse en pleno sentido y el esfuerzo por vivir mejor aliviaría nuestra conciencia ciudadana, después del ultraje cometido por estos saqueadores de turno.       

 
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