 La medida impactará en el abastecimiento de productos de primera necesidad
Tras
el anuncio hecho por el Gabinete Económico nacional sobre el ajuste
cambiario de la divisa, se considera que esta medida económica
afecte de manera significativa a la zona de frontera del Táchira,
incrementando aún más las actividades ilícitas, como el
contrabando de productos de primera necesidad, combustibles y la fuga
de divisas, sin que hayan acciones por parte del Ejecutivo nacional a
fin de reducir el impacto que ya se está presentando en el valor del
bolívar frente al peso colombiano, que vendría a generar aún más
desabastecimiento en las poblaciones de San Antonio y Ureña
Ante el
anuncio hecho por el presidente del Banco Central de Venezuela,
Nelson Merentes y el ministro de Planificación y Finanzas, Jorge
Giordani, sobre la modificación de las políticas cambiarias, entre
ellas pasar el valor de la divisa de 4,30 bolívares por dólar a
6,30 bolívares por dólar, ajuste que entrará en vigencia el
próximo miércoles 13 de febrero; la medida afectaría de manera
considerable a la frontera del Táchira con el Norte de Santander.
La
medida de ajuste del valor de la divisa fue informada este viernes en
horas de la tarde, donde miembros del sector económico del Ejecutivo
nacional explicaron las condiciones de las nuevas políticas
cambiarias, entre ellas la eliminación del Sistema de Transacciones
con Títulos en Moneda Extranjera -Sitme-.
En este
sentido, José Rozo, ex presidente de Fedecámaras Táchira, expresó
que esta es una medida que "se veía venir", calificando al
Gobierno nacional de mentiroso por la manera en que ha venido
manejando el tema cambiario, ya que hace algunos días había
anunciado que no tenían establecida devaluación, recordando además
que el Ejecutivo nacional viene arrastrando una deficiencia en flujo
de caja.
Considera
Rozo que la devaluación tendrá un efecto negativo sobre todo en la
seguridad fronteriza, en cuanto a la fuga de bienes necesarios para
el desarrollo, no sólo de la frontera sino del Táchira,
principalmente porque a la par del control de cambio que ya cumplió
10 años, lo que ha crecido en la frontera es el comercio informal y
las actividades ilícitas, tal como han sido señaladas por las
autoridades colombianas, son manejadas por bandas criminales que
tienen asentamientos a ambos lados de la frontera colombo-venezolana
y se manejan bajo la complicidad de autoridades civiles y militares,
además de particulares.
Rechazó
que se pretenda argumentar que el control cambiario es implementado
para frenar la fuga de divisas y frenar además la inflación, por
cuanto el país tiene la inflación más alta de Latinoamérica y se
tiene una fuga permanente de divisas, ello producto del manejo
discrecional derivado de la corrupción y del manejo burocrático que
se da a este tipo de medidas.
"Este
desequilibrio cambiario es generado por las políticas del Gobierno
nacional, pues han creado una red de corrupción que han penetrado
las principales instituciones del Estado venezolano, vulnerando lo
que es la seguridad", aseguró el empresario.
De igual
manera, considera que estas nuevas medidas de control de cambio
tienen un efecto sobre el valor de la moneda en la frontera y vulnera
la seguridad por los elementos al presentarse atractivo y facilitar
el contrabando.
Puntualizó
que una pimpina de gasolina representa cerca de 400 bolívares para
la persona que la lleva y la vende al otro lado de los puentes
internacionales, por cuanto estas medidas impulsan aún más las
ventas ilegales del principal rubro energético, incentiva el empleo
informal encabezado por el contrabando y las falsas remesas, entre
otras tantas.
Rozo
sostuvo que el efecto de estas medidas se empezará a sentir a partir
del mes de mayo, ello debido a que en estos meses vienen todos los
ajustes necesarios para el proceso de adquisición de las divisas.
Asimismo,
la eliminación del Sitme, el que a juicio del ex presidente de
Fedecámaras Táchira se convirtió en un "desaguadero" de las
reservas internacionales, por cuanto señala que era público que en
el caso de la frontera tachirense, que las importaciones aprobadas
vía Sitme no llegaban al país o si llegaban le aplicaban el sistema
ya conocido como "el carrusel", demostrando que este tipo de
controles cambiarios lo que hacen es generar hechos de corrupción y
fomentar la fuga de divisas, de las que presuntamente han sido
sacadas del país durante los últimos 10 años del control de
cambio, cerca de 150 mil millones de dólares.
Por su
parte, Alexis Balza, dirigente político de la frontera, expresó que
estas nuevas medidas de las políticas cambiarias anunciadas por el
Gobierno nacional tendrán repercusión en la zona de frontera, esto
debido a que la economía de la región siempre ha sido sensible a
las políticas nacionales.
El
ajuste cambiario informado la tarde de este viernes ha influido de
manera inmediata en la economía tradicional del Táchira - Norte
de Santander, por cuanto luego del anuncio del nuevo valor de la
divisa para el sistema cambiario nacional, se registró un nuevo
valor del bolívar frente al peso colombiano, que viene a ser el
intercambio más fluido en esta zona del país.
La
disparidad cambiaria más acentuada desde el pasado viernes, según
lo indicó Balza, genera varios escenarios sobre todo en las
poblaciones fronterizas de San Antonio y Ureña, por cuanto se va a
generar un mayor desabastecimiento de la cesta básica, esto debido a
que el lado venezolano tendrá una mayor afluencia de compradores
colombianos que se desplazan en busca de adquirir bienes y servicios
en estas localidades venezolanas, en vista de que el peso colombiano
tiene un valor mucho más alto que el bolívar, y por ende los
productos venezolanos les resultan mucho más baratos.
Del
mismo modo, el dirigente político señaló que ante esta situación
aumentará el contrabando de gasolina hacia Colombia por la baja del
bolívar, lo que, a su juicio, generará una crisis económica en la
zona de frontera.
Considera
que se pudiera sacar provecho de esta crisis económica, por cuanto
se le pudiese vender a Colombia mercadería, productos terminados,
alimentos, entre otros tantos que generen puestos de empleos, ya que
los colombianos traerían mayores cantidades de pesos, lo que pudiese
reactivar en cierto modo la economía de la región.
Ante
este escenario, Balza enfatizó que no se podrá sacar provecho a
esta situación, por cuanto los comercios en gran parte tienen sus
anaqueles vacíos, de lo que según indica, es producto de las malas
políticas del Gobierno nacional, de no producir alimentos y no
permitir que los alimentos lleguen a la frontera de manera normal,
tal como se hace en el resto de poblaciones del país, asegura va a
afectar a los habitantes de San Antonio y Ureña porque se va a
generar un fuerte desabastecimiento de productos de la cesta básica,
puesto que los compradores colombianos se van a llevar lo poco que
queda en los anaqueles de los comercios.
Sostuvo
que esta es la devaluación más grande de la historia de la economía
fronteriza, por cuanto "nunca en la historia habíamos conocido una
moneda tan baja de valor", expresando que la moneda venezolana "no
vale absolutamente nada en el mercado económico binacional y en el
mercado económico internacional".
Salario
para abajo
El
salario mínimo que se encontraba en 476 dólares, tras la
devaluación pasó a quedar en 325 dólares, siendo allí donde se
van a empezar a sentir los efectos colaterales, por lo que, a juicio
de José Rozo, el aumento del salario mínimo debe estar este año
entre un 20 y 25 por ciento, argumentando que es una distorsión que
tanto el incremento del salario mínimo y de la Unidad Tributaria,
entre otros, se realicen casi que a mitad del año, por cuanto
sostiene que estos incrementos deben hacerse a más tardar en
noviembre del año anterior, para que el primer día del año los
empresarios sepan cuáles son los incrementos que van a tener en la
cadena de costos de producción de los bienes y servicios, y así
evitar que se especule el incremento.
|