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Familias
enteras han trabajado en el vertedero de basura de San Josecito.
Niños, adultos y ancianos ven pasar sus días extrayendo material
reciclable que les permita llevar el sustento a sus hogares, a pesar
de las inclemencias del tiempo y del ambiente en el que se tienen que
desenvolver
Con la
luz del sol inicia el trabajo en el vertedero de basura de San
Josecito, en el municipio Torbes. Niños, jóvenes, mujeres y adultos
de las comunidades cercanas han asumido este sistema de trabajo como
una forma de vida y la mayor posibilidad de obtener ingresos y ayudar
a sus familias.
Antes de
las 7 de la mañana comienzan a verse los recolectores de basura en
los patios de descarga del relleno sanitario, quienes esencialmente
cumplen la tarea que debería hacerse por cultura ciudadana: separar
los desechos orgánicos de material reciclable como vidrio, latas,
cartón, papel, aluminio, cobre, bronce y chatarra.
Un
aproximado de 500 personas busca ganarse el sustento diario separando
material. Dentro de la Asociación de Recolectores de Desechos
Sólidos -Acremare- laboran 150 personas y el resto trabaja de
manera "informal", por lo que un mínimo de mil habitantes del
municipio Torbes dependen del trabajo que allí se realiza.
La
Asociación de Recolectores de Desechos Sólidos tiene 24 años en
funcionamiento. Su directiva no permite la participación de menores
de edad basados en las normativas de protección del niño y
adolescente; sin embargo esto no impide que ingresen al patio
acondicionado para la recolección y hagan sus labores por fuera de
la Asociación.
Diariamente
gran cantidad de material reciclable es recolectado y entregado a las
empresas nacionales y transnacionales, quienes cancelan a los
recolectores lo que creen conveniente, de acuerdo al valor de cada
material. La mejor parte se la quedan quienes laboran en los camiones
de recolección, porque algunos materiales son separados de los
desechos sólidos para ellos mismos llevarlos a las empresas.
Cuando
llega la temporada de lluvia el trabajo se ve frenado, pues el manejo
de los desechos sólidos se hace más fuerte sobre todo para lograr
la separación de plástico y vidrio. El día de trabajo culmina por
lo general a las 6 de la tarde, aunque algunos recolectores esperan a
que llegue el último camión de la Mancomunidad Metropolitana de
Desechos Sólidos -Mamdesta- a las 9 de la noche para irse.
A pesar
de que ya no cuentan con la maquinaria suficiente para lograr el
"empuje" de basura hacia el abismo una vez el material ha sido
clasificado, y aunque sobre ellos pesa la generación de incendios
que amenazan no sólo con dejarlos sin trabajo, sino también con
provocar un mayor clima de contaminación, pues los patios de
descarga no cuentan con el tratamiento adecuado, los recolectores de
basura pasan el día entero en este lugar.
Sistema
de trabajo
Una vez
que los camiones de recolección de basura ingresan al patio central
del relleno sanitario y descargan todo el material de trabajo, los
recolectores se dedican a buscar los elementos que más
comercializan, para luego empacarlos y colocarlos en un patio ubicado
al lado derecho del lugar de recolección.
Allí
cada trabajador tiene un sector especial para ubicar su material de
venta. Ninguno puede llevarse nada de lo que esté dentro del espacio
de otro de sus compañeros, pues corre el riesgo de ser suspendido
por algunos días del lugar, o en el peor de los casos, de manera
definitiva. Sobre todo cuando la situación es repetida por tercera
vez.
Quienes
allí laboran aseguran que hay varias situaciones que hacen que el
trabajo se haga pesado, sobre todo que sólo está trabajando una
máquina cuando por lo mínimo deben existir tres. Una de ellas para
cargar tierra y rellenar los patios con el fin de que estén
estables.
El
presidente de Acremare, Oscar Jaimes, tiene 27 años trabajando en el
relleno sanitario de San Josecito junto a su padrastro, dos hermanos
y un cuñado. Asegura que uno de los beneficios de trabajar dentro de
la Asociación es que las empresas nacionales les reciben el vidrio y
el plástico, mientras que quienes no pertenecen a ella tienen que
esperar a que lleguen los compradores de Colombia para poder
desprenderse de lo que recogen.
"El
vidrio baja a Ureña a Cristalven y el plástico va a La Fría y a La
Grita. El trabajo aquí es duro, fuerte, porque cuando hace sol no se
levanta tanta pichera, pero cuando llueve hay que pasar sobre los
montones de basura y barro, y eso cansa mucho. Al menos no hemos
tenido ninguna enfermedad grave porque nos prestan la colaboración
en el Ambulatorio y en el Hospital".
Afirmó
que lo más difícil de extraer es el vidrio porque es el más pesado
y es el más barato, aunque sí logran enviar tres cargas semanales a
Ureña. Lo que recibe mayor remuneración es el cobre y el bronce.
Normas
Quienes
pertenecen a la Asociación de Recolectores de Desechos Sólidos
trabajan bajo ciertas normas con el fin de mantener una sana
convivencia entre los miembros. La primera de ellas es -como se
mencionaba anteriormente- no robar el material recolectado por otro
compañero porque pueden ser expulsados.
Tampoco
pueden decirse improperios entre los integrantes de Acremare y mucho
menos tener riñas que lleguen a los golpes. Los trabajadores no
pueden llegar en estado de ebriedad, ni buscar hacerle daño a
ninguno de los que allí laboran.
No
manejan horarios de trabajo, cada uno de ellos es autónomo de llegar
e irse a la hora que mejor lo consideren. Para garantizar que nadie
se robe el material reciclado, dentro de la Asociación se turnan una
noche cada uno de los integrantes y hacen vigilancia continua.
Rentable
Al ser
consultados sobre si el trabajo de la recolección de basura es
rentable, los recolectores afirmaron que sí da suficientes ingresos
para mantener a la familia. "Uno se va a buscar un trabajo en San
Cristóbal y lo que gana allá en quince días, aquí lo hace en una
semana, por lo que mucha gente prefiere venirse para acá que ir a
buscar trabajo en San Cristóbal. De aquí sacamos para darle el
estudio a los muchachos, mantenerlos y darles lo que ellos
necesitan".
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