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El
Matemático más famoso de la antigüedad y quizás el más nombrado
y conocido de la historia de las Matemáticas, es sin lugar a dudas
Euclides. Este sabio un día se encontraba impartiendo una clase en
Alejandría cuando, uno de los alumnos en forma despectiva, le
preguntó que «Para que sirven para qué servirán todas esas
demostraciones tan extensas y complejas que explican los
matemáticos». Pausadamente, Euclides, se dirigió a los otros
estudiantes presentes y les dijo: «Regálenle una moneda a este
muchacho y que se marche. Lo que éste busca no es el saber, lo que
busca es otra cosa».
Esta
experiencia de Euclides nos muestra la conducta que exhiben algunas
personas quienes no le asignan ningún valor a las matemáticas. Esta
concepción es mucho más grave cuando lo asumen los responsables de
conducir la sociedad desde las altas funciones del poder; pues aunque
no sepamos muchos idiomas, las matemáticas son el único idioma
universal. Con razón Galileo Galilei afirmó: «Las matemáticas son
el alfabeto con el cual Dios ha escrito el Universo».
En
forma casi simultánea con el desarrollo de los Juegos Olímpicos de
Londres se acaba de realizar la Olimpíada Internacional de
Matemáticas; un evento que convoca a los mejores estudiantes de
secundaria del mundo, quienes en representación de sus países
compiten para mostrar el avance y el desarrollo en esa área del
conocimiento.
La
Olimpíada Internacional de Matemáticas se celebró en la República
Argentina, específicamente en Mar del Plata. Este torneo del
conocimiento se cumplió entre el cuatro y el dieciséis de julio y
contó con una amplia cobertura periodística en Singapur, Corea del
Sur, China y otros países asiáticos. En nuestro continente se le
prestó muy poca atención ya que los gobiernos dedicaron millonarios
recursos para movilizar periodistas y medios de comunicación a los
Juegos Olímpicos de Londres, de donde regresaron atletas y
dirigentes con las manos vacías y apenas unos costosísimos
diplomas.
Nadie
se ocupó de las Olimpíadas Internacionales de Matemáticas porque
los autócratas que administran este continente, saben muy bien el
lamentable estado al cual han llevado la escolarización en estos
países.
En
las Olimpíadas Internacionales de Matemáticas participaron casi
seiscientos estudiantes de cien países y Venezuela culminó en el
puesto Noventa y Uno. Sólo superamos a nueve naciones en el mundo,
pero nos aventajan, nos exceden y nos rebasan noventa países.
Dolorosos
resultados para una nación multimillonaria que despilfarra sus
recursos en chatarra militar y se olvida de formar a sus nuevas
generaciones.
Las
Olimpíadas Internacionales de Matemáticas fueron ganadas por los
estudiantes de Corea del Sur, China ocupó el segundo lugar, la
representación de Estados Unidos alcanzó el tercer puesto, Rusia
quedó en el cuarto lugar y la quinta ubicación correspondió a
Canadá.
Entre
los países latinoamericanos, el mejor equipo fue el de Perú, que
ocupó el décimo sexto puesto lugar.
Argentina,
el país anfitrión de las Olimpíadas Internacionales de Matemáticas
fue el mejor testimonio de la poca atención que se le presta a la
educación en estos países gobernados por déspotas. Ni la
presidenta de Argentina, ni el ministro de educación estuvieron
presentes para inaugurar el evento internacional.
Y...
Lógicamente, Venezuela culminó en el puesto Noventa y Uno. Nuestra
gente posee una gran riqueza en lo que se refiere a su jerga, a su
argot, a su léxico popular. Comentando estos resultados, un paisano
me dijo: «En matemática estamos raspaos», queriendo asegurar que
estamos aplazados.
¡Ojala
y sea sólo en Matemática!
Compartimos
el pensamiento de Albert Camus: «El escritor, no puede ponerse al
servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la
sufren».
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