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Dignidad,
podríamos definirla como la cualidad de ser merecedor de estima o
respeto, y resulta muy obvio que todas las personas normales tienen
un sentido de la propia dignidad.
El
filósofo griego Platón (427-347 A. de C.) en el Libro 4 de su obra
"La República" presenta al filósofo Sócrates (469-399 A. de
C.) dialogando con Glaucón y expone el conocido esquema tripartito
de la mente: Una primera que puede ser llamada razón ("to
logistikon", 439d), una segunda, concerniente a los deseos o
apetitos ("to epithymetikon", 439d) y una tercera que puede ser
llamada temple o "thymos" ("to thymoeides", 441b). En el
Libro 9, se vuelve a tratar el esquema y refiere que ese "thymos"
busca la buena reputación, el amor al honor, etc. En efecto, ese
thymos sería lo que nos refrena de cometer acciones que consideramos
no acordes con nuestra valía personal, y en el caso de que las
cometamos, es lo que nos hace sentirnos avergonzados con nosotros
mismos. Igualmente es lo que hace que nos indignemos cuando sentimos
que se nos quiere humillar. En otras palabras, ese thymos concierne
al amor propio, el orgullo, la dignidad. Asimismo, nos induce a
buscar el reconocimiento de nuestra valía por parte de los demás en
la comunidad.
Ese
esquema tripartito que propuso Platón ha sido muy criticado sobre la
base de que es muy simplista. Probablemente sea demasiado simplista,
pero quizá tenga un importante elemento de verdad. En efecto, en la
teoría evolutiva darwiniana se considera que un sentido de la
autoestima y la vergüenza pudo haber jugado un importante papel en
el desarrollo del sentido moral del humano. Así, el gran naturalista
Charles Darwin (1809-1882) en su obra: "La Descendencia del Hombre
y la Selección en Relación al Sexo" (1871) analiza el desarrollo
del sentido moral del humano (Parte I, Cap. 3) y plantea que el
desarrollo de las facultades intelectuales y la vida social en grupo
fueron cruciales para el desarrollo del sentido moral. El deseo de
reconocimiento por parte de los demás indujo a comportarse de una
manera que se ha considerado meritoria, y ese sentido moral jugó un
importante papel para la sobrevivencia del grupo por medio de la
lealtad, la solidaridad, etc. Darwin dice textualmente: "En
consecuencia el hombre estaría muy influenciado por los deseos, la
aprobación y la condena de los congéneres". Entonces podríamos
decir que ese "thymos" surgió por evolución como un mecanismo
de autorregulación moral del individuo en el grupo, porque una
persona con mal comportamiento era execrada. Todos los grupos humanos
han condenado duramente, hasta con la muerte, a las personas
traidoras. En contraste, una persona con buen comportamiento era
reconocida y tenía más probabilidad de sobrevivir y procrear. Hasta
donde conozco, esta interpretación sobre el origen evolutivo del
thymos no ha sido planteada, pero parece una explicación evolutiva
plausible. El notable biólogo norteamericano Steven Pinker (1954)
resume las emociones así: "Las emociones atinentes a la condena a
otros - desprecio, ira y disgusto - propician que castiguemos a
los tramposos. Las emociones atinentes a elogiar a otros -
agradecimiento y una emoción que puede ser llamada elevación,
admiración moral, o ser conmovido - propician que recompensemos a
los altruistas. Las emociones atinentes a otros que sufren -
simpatía, compasión y empatía - propician que ayudemos a alguien
que lo necesite. Y las emociones atinentes a la autoconciencia -
culpa, pudor y vergüenza - propician que evitemos engañar o que
reparemos la falta si la cometemos" (1).
Todo lo
expuesto, nos indica que por evolución los humanos tenemos un
sentido de la propia dignidad muy importante y por eso debemos vivir
en una sociedad lo más igualitaria y democrática posible...¡Jamás
en una dictadura que pisotea la dignidad!!!
NOTA:
(1) Pág. 271 en Steven Pinker (2002) "The Blank Slate". Viking
Press.
Profesor
NURR-ULA (
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