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Tras
el traslado de los restos de Danny Briceño (32), asesinado por el
hampa, el pueblo salió a las calles para unirse al dolor de la
familia, pero minutos más tarde todo cambió cuando varios
asaltantes fueron sorprendidos robando un local. La gente quería
tomar la justicia. 5 vehículos y dos motos de la policía fueron
incendiados
Timotes
arde. Por segunda vez explotó por la inseguridad. El asalto a un
local de videos en la avenida Bolívar rebosó la paciencia de los
residentes, quienes al conocer la captura de los antisociales
exigieron a la policía que los entregara para "tomar la justicia
por sus propias manos" y ante el rechazo arremetieron contra el
organismo de seguridad.
Unas mil
500 personas protagonizaron la protesta violenta, que inició a eso
de las 5:30 p.m. de ayer y cesó dos horas después, tras intenso
choque con el limitado equipo antimotín de la policía. Los platos
rotos los pagaron un camión del aseo urbano y otro vehículo de la
Alcaldía, un malibú de un oficial, una patrulla y dos motos.
Combate
Los
autos fueron incendiados en plena avenida Bolívar frente a la
Basílica a Santa Lucía. De acuerdo a los vecinos, los ladrones
residentes de Valera, se desplazaban en una buseta que también fue
destruida e incendiada. La sede policial fue destruida a pedradas, y
ante el riesgo de la vida de los oficiales pidieron refuerzos.
Los
equipos de orden público lograron llegar a la ciudad en llamas por
la Mesa de Esnujaque, municipio Urdaneta de Trujillo tras no lograr
pasar a Timotes ante la tranca de los residentes de Agua Blanca, en
la entrada al municipio Miranda del estado Mérida, que se unieron a
la protesta.
Los
vecinos denuncian que tras el atentado y asesinato de Danny Briceño,
de 32 años, se han suscitado varios robos a mano armada en Timotes,
y la respuesta policial ha sido limitada. El Gobierno de Mérida
permanece de espalda a los problemas de seguridad de los vecinos de
esa pujante localidad.
Exigencias
La gente
dice estar cansada de falsas promesas, de la inseguridad, y afirman
que han decidido unirse para frenar la ola de delitos. Los residentes
afirman a través de las redes sociales que hoy Timotes está
llorando y velando a uno de sus hijos, un joven comerciante, querido
por todos, cuya ausencia los entristece y enluta al colectivo.
Los
vecinos se quejan por la protección a la vida de los antisociales,
pero arremete contra los lugareños, de qué lado están, exigen
respuestas. Por su lado, un vocero de Polimérida declara que los
detenidos están a la orden de la justicia, y están obligados a
garantizarle la vida y evitar el desorden público.
Nuevas
acciones
La
protesta entre piedras, perdigones y gases lacrimógenos cesó tras
120 minutos de batalla campal. El servicio eléctrico fue suspendido,
y aunque los disturbios finalizaron, la gente permaneció en las
calles hasta el cierre de esta edición. El pueblo está paralizado,
el tránsito vehicular es limitado. Para hoy están previstas nuevas
acciones de calle. Los vecinos critican el silencio y justicia para
las víctimas de la delincuencia.
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