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Fomentemos el desarrollo humano (I) Imprimir E-Mail
escrito por Manuel Rivero   
domingo, 06 de mayo de 2012
El Estado, el sector privado y los ciudadanos deben participar en la definición de políticas públicas que garanticen a las generaciones futuras el acceso a más y mejores oportunidades para su propio bienestar. El salto que necesitamos dar requiere de que se reanude el diálogo respetuoso y cooperativo entre todos los sectores de nuestra sociedad

El ambiente del país denota con claridad una voluntad de cambio. Los trujillanos han establecido un punto y aparte. Nos reclaman que escribamos una página nueva en la historia de nuestra sociedad.

Para poder corresponder esta gran voluntad de restauración de nuestra vida pública, se hace imperiosa la formulación de políticas públicas, cuyo objetivo fundamental sea el desarrollo humano y que dicho desarrollo garantice a las generaciones futuras el acceso a más y mejores oportunidades para su propio bienestar. Políticas públicas para fomentar el desarrollo humano sustentable.

La planificación de estas políticas requieren del gran consenso de todos los trujillanos sobre la visión del futuro de Trujillo, de cómo queremos que sea nuestro estado y el lugar que queremos ocupar en el futuro a corto, mediano y largo plazo. Esto requiere de hacer un gran esfuerzo, reanudar el diálogo respetuoso y cooperativo entre todos los sectores de nuestra sociedad; en un marco donde se hace necesario priorizar reformas de la administración pública; estableciendo metas y control de gestión, para demandar la eficiencia.

Reglas claras

Este diálogo debe generar el establecimiento de reglas claras que favorezcan la inversión; así como hacer de la empresa privada, el elemento indispensable para que conjuntamente con el Estado, coadyuven a alcanzar un mayor grado de desarrollo humano. En su aceptación más amplia: mejores ingresos, mejor educación, salud y posibilidades reales de obtener empleos de calidad, y contar con personas preparadas para innovar y producir en condiciones de productividad. En tal sentido propongo dos líneas fundamentales para hacer que en la entidad se produzca el despliegue de un Trujillo Posible, del Trujillo de mis sueños, el Trujillo de mi lucha.

La primera, estimular el crecimiento y potenciar la creación de empleos. Un Estado, en el que se destruyeron miles de empleos por el cierre de empresas, lo cual hace que aumente la dependencia de la Gobernación y de las alcaldías, no puede permitirse vacilaciones a la hora de señalar prioridades.

Trujillo tiene un gran potencial para ser el estado agroindustrial del país por excelencia, pero tal estadio lo alcanzaremos en la misma medida en que el gobernante genere facilidades y oportunidades para que nuestros campesinos cuenten con las condiciones necesarias para producir más y mejores rubros. Trujillo en la zona alta produce una altísima cantidad de frutas, verduras, hortalizas que son transportadas al centro y otras regiones del país. Pero si los gobiernos en sus distintos niveles promovieran o facilitaran las condiciones para desarrollar industrias de procesamiento de estos rubros, si los productores tuvieran la oportunidad de desarrollar su actividad aguas abajo y darle un valor agregado a sus productos, entonces pudiéramos contar con una gran cantidad de de industrias que procesaran los rubros de nuestros campos y generar muchos empleos. Si nuestros productores de fresas por poner un ejemplo pudieran procesar sus productos para transfórmalos en mermeladas y jugos, no solo recibirían mejor remuneración sino que estarían en la capacidad de generar muchos empleos.

Los trujillanos debemos re­cons­truir la confianza en nuestras instituciones democráticas y los ciudadanos para lograr la concerta­ción de todos los sectores de nuestra sociedad, y el nuevo go­bierno regional y los nuevos go­biernos municipales deben dedicar toda la capacidad del Gobierno y todas las fuerzas del estado a estimular el crecimiento económico y acelerar el regreso de la creación de empleos, invirtiendo recursos para la construcción de infraestructura para el desarrollo, comenzando por promover servicios públicos eficientes que hagan atractivo al estado para los inversionistas nacionales y extranjeros. El ejemplo anterior es tan solo uno de los muchos que podemos hacer. Contamos con sendas zonas in­dustriales, una en Valera y otra en Agua Santa, y con el puerto de La Ceiba, un puerto de gran calado que nos brinda la oportunidad de desarrollar una zona franca para exportar nuestros productos del campo procesados y no.

Los bellos paisajes

Otro potencial de nuestro estado es la belleza majestuosa de sus paisajes, que entra por nuestros ojos y que lo hacen un destino tu­rístico por excelencia, solo por sus bellezas, pero además contamos con la posibilidad de desarrollar pero de verdad el turismo religioso con nuestro Dr. José Gre­gorio Hernández, además de nuestra historia que nos hace un destino para el turismo histórico, claro, para lograrlo debemos contar con un plan intenso de recuperación de monumentos históricos, para ha­cer de estos destinos atractivos, acompañado con un plan educativo sobre nuestra verdadera historia sin próceres ni heroínas inventadas por la imaginación, que nos hagan valorar más nuestra tierra y gentilicio.

Esto es lo que Trujillo requiere con urgencia, y esta, debería ser la piedra angular que puede sustentar la tarea de encaminar a Trujillo a ser un estado con altos estadios de desarrollo sustentable. Que surjan empleos significa que aumente la actividad económica, que el Esta­do recupere ingresos, y que con ellos se mejore la educación y fi­nancie la modernización del sistema de salud pública.

Crear condiciones

No existe ninguna posibilidad de enderezar la marcha de Trujillo que no comience por crear las condiciones que permitan a los tru­jillanos desempleados ponerse a trabajar. Y esto no se trata solamente de que tengan mayores beneficios materiales. Es una realidad que cuando un hombre, una mujer, un joven recién graduado de nuestras universidades o cualquier trujillano que sepa un oficio tiene acceso a un empleo moderno y bien remunerado, el estado se estabiliza, y se afirma la confianza, se reparte mejor la dignidad, los derechos se concretan, los sueños de cada uno y sus familias se vuelven accesibles, y cada individuo recupera la capacidad de administrar su propia vida. Cuan­do se crea empleo, crece la libertad. La verdadera independencia está es en empleos modernos y bien remunerados. Es por aquí por donde hay que empezar, por lo más importante y lo más difícil.

Docencia y gerencia

Manuel Rivero nació en Valera. Es licenciado en Educación Integral del Iutembi. Ha cursado programas de formación política y ciudadana en el Centro Gumilla y programas de Planificación Estratégica y de Planificación de Políticas Públicas en el Ifedec. Entre los cursos que ha realizado destacan el Diplomado en Gerencia para el desarrollo humano sustentable de la UVM y Marketing político y Consultoría del Instituto Latinoamericano de Consultoría Política -Ilcp. Fue coordinador municipal de Educación Física y Deporte en el municipio La Ceiba, y secretario General de Copei (2010-2011). Actualmente es docente de Educación Básica en la Escuela Bolivariana Neptalí Valera Hurtado. Es padre de dos niños.
 
Cámara de Comercio e Industria del Estado Táchira

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