Del millardito original al control total del Banco Central Imprimir E-Mail
escrito por Ramiro Gutiérrez/DLA Mérida   
martes, 06 de noviembre de 2007
"Los riesgos de la inflación y la pérdida de la autonomía no es solamente que pone en peligro los factores económicos sino que  además en principio no sirva para la introducción de la nueva moneda en la reconversión monetaria"·

Raúl Huizzi, profesor de la Facultad de Economía en la Universidad de Los Andes (ULA), desarrolló su opinión sobre las consecuencias de la pérdida de la autonomía del Banco Central de Venezuela (BCV), en la nueva reforma constitucional planteada por el presidente Hugo Chávez.

 "La propuesta inicial en la propuesta de la reforma abarca tres artículos muy importantes que tiene que ver con la modificación de las políticas públicas en Venezuela, fundamentalmente los artículos 318, 320 y 321 los que abordan el tema de la autonomía del Banco Central y de la apolítica monetaria".

Huizzi afirmó que ha venido sosteniendo que en todo país donde el BCV pierde autonomía a su vez pierde libertad para implementar una lucha contra la inflación. Considerando que las estadísticas indican que han tenido un mayor nivel de autonomía en cuanto cuentan con instrumentos idóneos para mantener la inflación.

Consideró que si bien fue cierto que hasta 1999 ningún proyecto constitucional incluyó la autonomía del BCV, la constitución del 99 le dio rango a su autonomía llegando incluso a ordenar la política cambiaria, monetaria y fiscal por parte del Ejecutivo.

Del dedo al brazo completo

Para Huizzi, en el año 2004 por políticas implementadas, el presidente pidió el recordado millardito y en ese año hubo mucha cautela con respecto a las reservas internacionales por considerar que eran el respaldo a la moneda que circula en la economía.

 "A pesar de todo el BCV hizo la transferencia para los fondos de desarrollo, luego en el 2005 por gastos públicos importantes realizaron una modificación, ya no de un millardo, sino de seis millardos como parte de las reservas internacionales para el Ejecutivo nacional y posteriormente se crea el Fondes y con la Ley se ordena una sola entrega de seis mil millones a Fondes que luego se nutriría por cien millones de dólares semanales que Pdvsa le daría y con esto el Ejecutivo contó con un mecanismo legal de transferencia, a la fecha, el Ejecutivo ha recibido cerca o superior a los 16 mil millones de dólares".

Un estudio posterior, continuó Huizzi, condujo a opinar que el nivel óptimo de reservas para operar estaba en un rango entre 25 y 30 mil millones de dólares y lo que estuviera fuera de ese rango sería las reservas excedentarias que servirían para los gastos en el exterior para no causar un impacto inflacionario en la economía.

 "Sin embargo, en la propuesta de la reforma presentada por el Presidente el BCV pierde su autonomía y es que ahora tiene que coordinar con el Presidente de la República las políticas y el Ejecutivo fijará cuáles son las reservas excedentarias y las tasas de interés".

Huizzi, explicó que ahora el BCV no es autónomo como lo refleja el artículo 218 y el 221 contempla la posibilidad que diga ahora cuáles son las reservas excendetarias y cuales las óptimas con lo que se corre un gran riesgo, aunque no hay en la literatura económica una explicación que demuestre que los BC sin autonomía son más rigurosos para el control de la inflación.

 "En segundo lugar la economía venezolana ha estado dispuesta a los vaivenes del comportamiento del precio del petróleo. Si bien es cierto que se tiene un boom petrolero importante nadie puede negar que la economía nacional no se pueda ver sometida a un conjunto  de irregularidades en el comportamiento de los precios. Esto significa que en una baja en posprecios del petróleo, el Gobierno podría redefinir su rango de las reservas óptimas como por ejemplo de 25 bajarlas a 15 mil y los 10 mil millones los tomaría para financiar el gasto público con el paso siguiente que es el impacto inflacionario importante".

Los riesgos y efectos

Huizzi, afirmó que esto último está comprobado si llegara a suceder y agregó que los riesgos con la pérdida de la autonomía del BCV que  a su juicio no cree que es necesario, porque con la modificación de la Ley cambiaria en el 2005, el Gobierno tenía un mecanismo claro y legalmente establecido para la transferencia de reservas al fisco.

 "Esta perdida de autonomía del BC lo que abre es el camino a que Venezuela quede desguarnecida y de cómo tratar posteriormente los problemas inflacionarios importantes al perder el control para manejar la inflación".

A su vez, agregó, afecta al campesino, al agricultor y a todos en general porque disminuye su capacidad de compra, empobrece a la gente, dificulta las posibilidades de inversión y mucha incertidumbre en su propia economía.

 "Además existe un elemento importante y es que a partir del primero de enero, Venezuela va a conocer una familia nueva de monedas que es la reconversión monetaria y esto requiere que esta medida, para que tenga éxito en cualquier país, necesita que se acompañe con un conjunto de medidas que minimicen la inflación porque no hay ningún sentido de introducir una nueva moneda si en el corto tiempo perderá el poder adquisitivo por el proceso inflacionario".

Finalmente, indicó que lo que puede probar estas medidas que más de quitarle tres ceros a una moneda y que salga una moneda más bonita, lo que significa es que esa moneda fuerte que comenzará a circular mantenga el mismo poder  por un período de tiempo como lo fue la moneda venezolana entre  1960 y 1982 cuando tuvo una estabilidad de precios envidiable incluso por los países industrializados y sus principales socio de América Latina.

 
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