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"Los riesgos de la inflación y la pérdida de la autonomía no es
solamente que pone en peligro los factores económicos sino que además en principio no sirva para la
introducción de la nueva moneda en la reconversión monetaria"·
Raúl Huizzi, profesor de la Facultad de Economía en la Universidad de Los
Andes (ULA), desarrolló su opinión sobre las consecuencias de la pérdida de la
autonomía del Banco Central de Venezuela (BCV), en la nueva reforma
constitucional planteada por el presidente Hugo Chávez.
"La propuesta inicial
en la propuesta de la reforma abarca tres artículos muy importantes que tiene
que ver con la modificación de las políticas públicas en Venezuela,
fundamentalmente los artículos 318, 320 y 321 los que abordan el tema de la autonomía
del Banco Central y de la apolítica monetaria".
Huizzi afirmó que ha venido sosteniendo que en todo país
donde el BCV pierde autonomía a su vez pierde libertad para implementar una
lucha contra la
inflación. Considerando que las estadísticas indican que han
tenido un mayor nivel de autonomía en cuanto cuentan con instrumentos idóneos
para mantener la inflación.
Consideró que si bien fue cierto que hasta 1999 ningún
proyecto constitucional incluyó la autonomía del BCV, la constitución del 99 le
dio rango a su autonomía llegando incluso a ordenar la política cambiaria, monetaria
y fiscal por parte del Ejecutivo.
Del dedo al brazo
completo
Para Huizzi, en el año 2004 por políticas implementadas, el
presidente pidió el recordado millardito y en ese año hubo mucha cautela con
respecto a las reservas internacionales por considerar que eran el respaldo a
la moneda que circula en la economía.
"A pesar de todo el
BCV hizo la transferencia para los fondos de desarrollo, luego en el 2005 por
gastos públicos importantes realizaron una modificación, ya no de un millardo,
sino de seis millardos como parte de las reservas internacionales para el Ejecutivo
nacional y posteriormente se crea el Fondes y con la Ley se ordena una sola
entrega de seis mil millones a Fondes que luego se nutriría por cien millones
de dólares semanales que Pdvsa le daría y con esto el Ejecutivo contó con un
mecanismo legal de transferencia, a la fecha, el Ejecutivo ha recibido cerca o
superior a los 16 mil millones de dólares".
Un estudio posterior, continuó Huizzi, condujo a opinar que
el nivel óptimo de reservas para operar estaba en un rango entre 25 y 30 mil
millones de dólares y lo que estuviera fuera de ese rango sería las reservas
excedentarias que servirían para los gastos en el exterior para no causar un
impacto inflacionario en la economía.
"Sin embargo, en la
propuesta de la reforma presentada por el Presidente el BCV pierde su autonomía
y es que ahora tiene que coordinar con el Presidente de la República las
políticas y el Ejecutivo fijará cuáles son las reservas excedentarias y las
tasas de interés".
Huizzi, explicó que ahora el BCV no es autónomo como lo
refleja el artículo 218 y el 221 contempla la posibilidad que diga ahora cuáles
son las reservas excendetarias y cuales las óptimas con lo que se corre un gran
riesgo, aunque no hay en la literatura económica una explicación que demuestre
que los BC sin autonomía son más rigurosos para el control de la inflación.
"En segundo lugar la
economía venezolana ha estado dispuesta a los vaivenes del comportamiento del
precio del petróleo. Si bien es cierto que se tiene un boom petrolero
importante nadie puede negar que la economía nacional no se pueda ver sometida
a un conjunto de irregularidades en el comportamiento
de los precios. Esto significa que en una baja en posprecios del petróleo, el Gobierno
podría redefinir su rango de las reservas óptimas como por ejemplo de 25
bajarlas a 15 mil y los 10 mil millones los tomaría para financiar el gasto
público con el paso siguiente que es el impacto inflacionario importante".
Los riesgos y efectos
Huizzi, afirmó que esto último está comprobado si llegara a
suceder y agregó que los riesgos con la pérdida de la autonomía del BCV
que a su juicio no cree que es necesario,
porque con la modificación de la Ley cambiaria en el 2005, el Gobierno tenía un
mecanismo claro y legalmente establecido para la transferencia de reservas al
fisco.
"Esta perdida de
autonomía del BC lo que abre es el camino a que Venezuela quede desguarnecida y
de cómo tratar posteriormente los problemas inflacionarios importantes al
perder el control para manejar la inflación".
A su vez, agregó, afecta al campesino, al agricultor y a
todos en general porque disminuye su capacidad de compra, empobrece a la gente,
dificulta las posibilidades de inversión y mucha incertidumbre en su propia
economía.
"Además existe un
elemento importante y es que a partir del primero de enero, Venezuela va a
conocer una familia nueva de monedas que es la reconversión monetaria y esto
requiere que esta medida, para que tenga éxito en cualquier país, necesita que
se acompañe con un conjunto de medidas que minimicen la inflación porque no hay
ningún sentido de introducir una nueva moneda si en el corto tiempo perderá el poder
adquisitivo por el proceso inflacionario".
Finalmente, indicó que lo que puede probar estas medidas que
más de quitarle tres ceros a una moneda y que salga una moneda más bonita, lo
que significa es que esa moneda fuerte que comenzará a circular mantenga el
mismo poder por un período de tiempo
como lo fue la moneda venezolana entre
1960 y 1982 cuando tuvo una estabilidad de precios envidiable incluso
por los países industrializados y sus principales socio de América Latina.
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