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escrito por Eladio Muchacho Unda
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martes, 05 de abril de 2011 |
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I
Mi Padre
fue un maestro silencioso. Pensaba que el exceso es el reino de las
carencias. Por eso tuvo lo que consideró conveniente tener. No buscó
más de lo suficiente. Sabía que lo adecuado es lo correcto y así
vivía.
No
gastaba cien cuando había que gastar uno y no gastaba uno sino cien,
cuando había que gastar cien.
Entendía
que también las fortunas materiales de los hombres deben tener un
tamaño adecuado. No más de lo que debe ser. Si son muy grandes son
malas. Lo bueno es ni mucho ni poco. El exceso de bienes es de alguna
manera un desperdicio y una falta a la armonía. Distinguía sabia y
sencillamente lo importante de lo necesario y de acuerdo a este
principio repartía su tiempo. Así vivió y eso nos enseñó.
II
Consuelo
era su hora y lugar. Sabía que era de noche porque besaba a Consuelo
despierta. Sabía que era de día porque besaba a Consuelo dormida.
Sabía que era su hogar porque encontraba a Consuelo. Sabía que era
otra casa porque no estaba Consuelo.
Día a
día le iba quitando significados a la vida. Sin darse cuenta fue
trascendiendo tiempo y espacio. Sus afectos se nos volvieron
incomprensibles. Mezclaba el cero y el infinito.
Serenamente
se preparó para el retorno y el reencuentro.
Debía
regresar liviano porque sólo así podía volver al lugar donde al
principio de todo estuvo una vez. Sabía que el peso es incompatible
con el cielo.
III
Mi padre
rechazaba el exceso porque entendía que violentaba el orden natural:
ni mucho ni poco, sino lo adecuado. No siempre el equilibrio está en
el término medio: A veces mucho, a veces poco. Saber cuánto en cada
circunstancia es ser sabio. Por eso era profundamente espiritual y
adecuadamente religioso. Creía que el exceso de templo no siempre
acerca a Dios. La religión en exceso nos separa de nuestros
semejantes y por ende nos aleja de Dios. Así vivía y con su ejemplo
nos hablaba.
IV
En el
cielo
mi Padre
es un lucero
de
apacible luz
que
alumbra caminos
sin
encandilar.
Pasaría
desapercibido
Si no
fuera porque
Con su
suave luz
nos
ayuda a llegar.
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