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Prevención y mitigación de riesgos geológicos Imprimir E-Mail
escrito por Orlando J. Quevedo M.E/CS/DLA Trujillo   
lunes, 31 de mayo de 2010
Geog. Efrén Pérez Nácar

Es posible conocer las zonas donde actúan y actuarán los procesos geológicos, por ejemplo las zonas sísmicas o susceptibles a movimientos de masa. Sin embargo, como se ha dicho en líneas anteriores, algunos procesos no se pueden prevenir en el tiempo, evitar ni controlar (terremotos, grandes deslizamientos, entre otros) por lo que, en caso de constituir un riesgo, sólo se puede actuar protegiéndose de él y mitigando sus efectos.

Prevención

La prevención de los riesgos geológicos consiste en prever o conocer con anticipación la ocurrencia de un fenómeno, en lugar y tiempo (o al menos en lugar), con el fin de: Evitar el proceso, controlar o frenar dicho proceso, avisar, prepararse o protegerse de él. En este sentido, el tipo de actuación dependerá de las características del proceso, de su velocidad y magnitud.

La prevención se basa en el conocimiento de las características y leyes de los procesos, en el análisis de datos pasados, observaciones científicas (investigaciones detalladas de los mismos) y en la monitorización y detección de anomalías y cambios en parámetros físicos y fenómenos precursores. El término predicción, esto es, el anuncio de lo que va a ocurrir, a veces se emplea con el mismo significado anterior, aunque no es equivalente.

Fenómenos como las inundaciones pueden prevenirse a corto plazo en cuanto a intensidad y lugar; las erupciones volcánicas suelen venir precedidas de fenómenos precursores a medio y corto plazo; en los terremotos se trata de establecer predicciones a largo plazo en términos de probabilidad, por ejemplo de que ocurra un sismo de magnitud 7 ó más en los próximos 30 años en una zona.

Mitigación

La mitigación consiste en moderar o disminuir las pérdidas y daños mediante el control del proceso (en los casos en que sea posible) y la protección de los elementos expuestos, reduciendo su vulnerabilidad. Las distintas medidas de mitigación de los riesgos y las actuaciones posibles en cada caso, dependen de las características del proceso (velocidad, magnitud, intensidad, extensión, entre otros aspectos) y de la posibilidad de prevenirlo.

Medidas preventivas

Estas actuaciones reciben también el nombre de medidas preventivas, aunque bajo este concepto se incluyen además las acciones encaminadas a evitar los procesos geológicos y sus efectos (no únicamente las medidas de mitigación cuando el riesgo no puede evitarse). Las más efectivas, y generalmente las de menor coste son las medidas no estructurales que se basan en la ordenación del uso del territorio. Estas actuaciones son específicamente efectivas en zonas de nuevo o reciente desarrollo, donde no existen condicionantes previos al uso del terreno; por otro lado, cuentan con las siguientes limitaciones:

Es necesario el conocimiento de los procesos potenciales que pueden afectar un área y de su peligrosidad.

Es difícil, cuando no imposible, la aplicación de medidas en áreas desarrolladas previamente.

Los elevados costes de la preparación de inventarios detallados y mapas sobre los diferentes factores incluidos en la ordenación del territorio.

Intereses políticos o económicos opuestos o reacios a la adopción de medidas restrictivas.

Existen zonas que potencialmente pueden ser afectadas por un proceso de gran intensidad o gran magnitud que no deberían ser ocupadas en ningún caso (por ejemplo fallas activas, cauces secos, zonas de elevadas pendientes de suelos no consolidados). Para identificar estas zonas, o las que pueden ocuparse con restricciones o condiciones, es necesario realizar mapas de susceptibilidad o peligrosidad, en los cuales se divide el territorio según su grado de peligro potencial. De igual manera son necesarios los estudios geológicos previos a la utilización del territorio o la construcción de infraestructuras.

Cartografía geológica

Las cartografías también permiten estimar las medidas estructurales para protección de personas y bienes y para mitigación de los daños, necesarios en caso de ocupación o uso de zonas peligrosas con probabilidad de que ocurran movimientos del terreno. Entre estas medidas se encuentran las obras o actuaciones para controlar los procesos (drenajes o muros para estabilizar deslizamientos, obras hidráulicas para evitar inundaciones, etc.), y el diseño adecuado de obras de ingeniería para evitar los daños (edificios y estructuras, sismos resistentes, presas, puentes y obras de drenaje adecuadas a los caudales máximos previsibles, etc.).

Otros aspectos importantes en la prevención y mitigación de los riesgos son la labor de información y concienciación de la sociedad y la habilitación de medidas administrativas y legislativas, incluyendo por supuesto la vigilancia del cumplimiento de dichas medidas.

Susceptibilidad

La susceptibilidad puede definirse como la posibilidad de que una zona quede afectada por un determinado proceso, expresada en diversos grados cualitativos y relativos. Depende de los factores que controlan o condicionan la ocurrencia de los procesos, que pueden ser intrínsecos a los propios materiales geológicos o externos.

Estimación de la Vulnerabilidad Sísmica

Los estudios de riesgo sísmico aplicado a la planificación urbana y a la protección civil precisan de la información relativa a las posibles pérdidas derivadas de un terremoto importante, aspecto básico para la prevención y adopción de medidas de mitigación. Los métodos para estimar la vulnerabilidad de los elementos estructurales expuestos a la acción de un terremoto se basan en matrices de probabilidad de daños y las funciones de vulnerabilidad.

Para ello se necesita conocer el tipo de edificación, el posible comportamiento de cada edificación frente a terremotos de magnitudes determinadas (modelaje) y el daño estructural relacionado con los diferentes niveles de magnitud. Por medio de estos estudios es posible efectuar estimaciones del grado de pérdidas que podrían producirse en una ciudad o estructura concreta para un escenario sísmico particular. Además se puede conocer que estructuras o zonas de la ciudad son más vulnerables y la gravedad de los daños esperados, incluso que instalaciones pueden quedar sin servicio o verse seriamente afectadas.

Peligrosidad sísmica

El objetivo de un análisis de peligrosidad sísmica es determinar cuál será el máximo terremoto que puede afectar a una región, ciudad, localidad, emplazamiento o infraestructura en un período de tiempo determinado. Se basan en análisis deterministas (registros históricos de terremotos grandes) y probabilísticas (basados en los períodos de recurrencia), sin embargo, ninguno de estos métodos resulta del todo satisfactorio, pues no sólo se desconocen partes esenciales de los modelos en los que se basan, sino que datos disponibles son insuficientes. A pesar de ello las necesidades de llegar a respuestas aceptables bajo el punto de vista práctico hacen que representen la mejor opción actualmente disponible.

A la hora de prevenir

También se pueden hacer estimaciones sobre pérdidas de vidas humanas, estos datos son muy importantes para los planes de prevención y de mitigación sísmica, que incluyen no sólo actuaciones técnicas sino acciones sociales, informativas, educativas, de gestión, etc., aspectos fundamentales para la mitigación del riesgo sísmico. El objetivo de estos estudios es aportar criterios para evaluar las pérdidas o daños que pudieran producirse como consecuencia de los terremotos esperables en la región.

 
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