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La
propuesta del presidente Chávez de una nueva geometría territorial no es un
simple juego de palabras y, mucho menos, una medida populista. Corresponde con
la comprensión de adecuar el espacio geográfico y las prácticas históricas a un
retraso impuesto por la lógica mercantilista y capitalista.
Nuestro
territorio tuvo desde el siglo XVI tres impulsos de ocupación esenciales: 1) el
devenido desde las islas de Cuba y Santo Domingo, que produjo la ocupación
costanera; 2) la penetración por el eje Tunja-Pamplona que permitió el
establecimiento de La Grita,
Mérida, Trujillo, Gibraltar y 3) la penetración y navegación por el Orinoco.
Sin embargo, todos esos impulsos se estructuraron sobre la lógica de una economía
de puertos que concentró los centros poblados en el eje centro-costero.
Nosotros hemos mantenido esa lógica durante más de cuatro siglos, generando con
ello un impacto ecológico y ambiental enorme, aparte de unas inequidades en la
distribución de recursos, riquezas y grupos humanos.
Nuestro
país tiene casi un 80% de población concentrado en el eje centro-costero, que
dispone de menos del 30% de fuentes de agua potable y menos del 40% de tierra
cultivable, mientras el 20% restante del país está distribuido en más del 70%
del territorio, con la mayor cantidad de tierras cultivables y las mejores
fuentes de agua. Eso acarrea enormes costos para la planificación de políticas
públicas, pues la concentración de círculos de pobreza en ciudades como Valencia,
Maracay, Caracas y Maracaibo es terrible. Cuando Chávez propone la modificación
del artículo 16 de la actual Constitución, plantea dos cambios esenciales.
En primer
término, agrega una nueva estructura a la lógica división de los poderes
públicos (nacional, estatal y municipal), es el poder popular, que en la
práctica ha venido funcionando a través de los consejos comunales, pero que no
tenía rango constitucional, por lo que se generaba una confrontación de
intereses con el poder municipal, representado en la figura de los alcaldes y
las cámaras municipales. En segundo lugar, reconoce la potencialidad de los
espacios locales para el desarrollo de las actividades productivas y humanas.
Cuando
propone que la nueva unidad mínima de organización territorial sean las
comunas, nos habla de una estructura pensada en los espacios donde se
desarrollan las prácticas de sociabilidad a nivel micro, lo que algunos
historiadores han denominado el campo de las microhistorias o las
particularidades culturales.
Ello se traduce,
en que las organizaciones de las comunidades en sus propios espacios tendrán
carácter constitucional y tanto peso como la estructura de poder municipal,
pero va más allá de eso. Significa que la estructura base de la organización
territorial es la comuna, que reúne y congrega a los hombres en sus prácticas
cotidianas. No se trata sólo de asignarles recursos financieros y reconocerles
su capacidad organizativa, se trata adicionalmente de reconocer una realidad
geohistórica sin precedente: la de las particularidades culturales.
Chávez,
propone adicionalmente la creación de provincias federales, que pueden reunir
varios estados o municipios que comportan una misma realidad geográfica y que
han sido divididas artificialmente, ése es el caso de la unidad geohistórica de
Los Andes y el Zulia, que tienen flujos de intercambio e interrelación de miles
de año, pero que hoy son cuatro realidades administrativas distintas. Por otro
lado, propone elevar a la categoría de importancia geoestratégica los espacios
insulares, que generan Plataforma Continental, Mar Territorial y Zona Económica
Exclusiva y que hasta ahora han sido marginados. Habla también de los distritos
funcionales, que tiene su equivalente en la idea de región histórica, es decir,
un espacio geográfico con potencialidades económicas y una dinámica
socio-productiva específica. Eso permitiría desarrollar los espacios limítrofes
con nuestros vecinos, que tienen una potencialidad de recursos vegetales e
hídricos, que se ven amenazados por las condiciones de pobreza y escasa
densidad poblacional que los caracteriza.
La
propuesta trata de superar una visión esencialmente económica de la geografía y
la historia, para considerar una perspectiva social de la geografía y la
historia, que necesariamente significa la ratificación de la condición humana.
Se trata de comprender que la geometría territorial está asociada con la
ampliación de las condiciones de ejercicio de la ciudadanía, mediante la
ampliación de los espacios de participación efectiva en la gestión pública, a
través de la consolidación del poder popular.
Se trata
para aquellos dirigentes anquilosados en la popularidad del Presidente, de
comprender que la organización de las comunidades, a través del poder popular
puede traducirse en un mayor protagonismo sin la intermediación de esos
dirigentes que sólo se ven en épocas de elecciones. Por eso es vital comprender
que esta propuesta, no sólo genera nuevos espacios territoriales
administrativos, sino que esos espacios corresponden a una posibilidad de ampliación
de la ciudadanía a niveles no visto. Esperemos que las comunidades aprecien
este momento y la oportunidad que tienen, y que los dirigentes -que nunca
dirigen nada- comprendan que las comunidades dictarán sus propios ritmos estén
ellos o no.
* Historiador
juane1208 @ yahoo . com
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