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LID
1. "Ayer me dijeron viejo, por un momento me
estremecí, después me miré al espejo y al fin noté lo que
envejecí; no debo sufrir por eso, yo estoy tranquilo con esta edad,
si voy a dejar el puerto voy a marcharme con dignidad... Por qué
llorar, por qué sufrir... Si en cada arruga y en cada cana dejé una
historia de mí vivir... Jamás mis canas ocultaré, en la batalla
del tiempo con mucho orgullo me las gané, no debo sentir vergüenza
por estos surcos que hay en mi piel, son frutos de la experiencia de
horas amargas, horas de miel..." (V. Fernández)
LID
2. Las personas ancianas deben ser tratadas con respeto. Está en la
Biblia, en Timoteo 5:1-2, "No reprendas al anciano, sino exhórtale
como a padre... a las ancianas, como a madres". Y el Salmo 71:9 "No
me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando mi
fuerza se acabe... Aún en la vejez y en las canas, no me
desampares".
El mito
de que la vejez es una etapa de la vida llena de restricciones,
sufrimientos y privaciones, ha sido desterrados por Don Luís
González, Doña Eyilda de Brandy, el Comandante Ramón Mendoza,
Rubén Darío "Marchantica" Marín e Ismael Maldonado, ellos
entre sus 80 y 90 años aseguran que gozan de mayor felicidad en la
vejez que en la juventud, son un ejemplo vivo de que al llegar a los
80 años la vida se pone más sabrosa y placentera.
Nuestros
abuelitos nos cuentan que pese a que su piel se torna arrugada, el
cansancio llega con los años y se refleja en las líneas de
expresión, los parpados comienzan a caerse, las canas aparecen con
el paso de los años; cuando la memoria falla, los achaques de la
vejez entran a sus vidas, pues dicen sentirse más vivos que nunca,
con ganas y esperanzas de vivir como si fuese el último día en esta
supervivencia terrenal. Para ellos la vejez no es una etapa de la
vida que inspire miedos, sino un don de larga vida otorgado por Dios.
Entre
añoranzas, sabios consejos y dulces palabras expresaron que la vejez
es la etapa de la sabiduría, esa sabiduría que se logra con
los años, la "oportunidad de ser uno mismo", de poder liberarse
de las cosas materiales, de llegar a la paz interior; es esa etapa
donde ya han aprendido a sobrellevar mejor los malos y los buenos
momentos; viven feliz, se sienten feliz y están felices (a pesar de
ciertas circunstancias) andan por la vida transmitiendo esa ternura y
felicidad que los hace cada vez más fuertes de espíritu con ganas
de luchar y seguir disfrutando del regalo maravilloso, ‘la vida'.
Un
regalo de Dios
Con la
mirada descrita por un brillo propio de los años mozos, que pierde
su visión en el horizonte, analítica, expresiva y con las lágrimas
a contener, nuestros "abuelitos" describieron que envejecer no
significa perderlo todo, sino lo contrario, representa una prueba más
de que Dios existe y le ha otorgado un gran privilegio que no todos
los "viejitos logramos tener", la larga vida llena de salud y
esperanzas.
Para
ellos la vejez es sinónimo de felicidad, de recoger los frutos y
tiempo de sembrar amor, de ofrecer alegría y caridad al prójimo, ya
que si Dios le ha permitido disfrutar de la larga vida es para poder
cumplir el mandamiento de la ley de Dios: "Amar al prójimo como a
ti mismo". Se sienten siempre bendecidos por el Creador y viven la
ancianidad bajo la mano providente y amorosa de nuestro Padre.
Activos
hasta que Dios lo permita
Don Luís
entre sus quimeras y leyendas... Doña Eyilda haciendo caridad en
nombre de Dios... "Marchantica" Marín en su sueño de
deportista... Don Ismael como un fiel carpintero... Y el Comandante
Mendoza complacidos entre el deporte y el cuido de sus nietos...,
pasan la mayor parte de su tiempo venciendo las huellas que los años
han dejado en ellos, a pesar de sus 80 años se consideran personas
activas hasta el punto que se mantienen haciendo deportes,
participando en eventos sociales y religiosos, haciendo la caridad y
buenas obras, pero sobre todo sonriéndole a las adversidades.
Para
ellos, llegar a la tercera edad no necesariamente significa el fin de
las satisfacciones, sino el comienzo de muchas otras que nunca antes
habían experimentado.
Aman
como si fuera ayer
Ternura,
sencillez, cariño, simpatía, buen humor, afecto, pasión y amor,
son sentimientos que describen a estos "abuelitos" que
demostraron que ahora es cuando la vida es más sabrosa, dicen que la
vejez puede traer consigo las limitaciones físicas, porque los "años
no pasan en vano", pero el amor y la pasión son sentimientos que
día a día los hacen más feliz. Aman como si fuera ayer que se
enamoraron, adoran a su familia, están enamorados de la vida, de la
tranquilidad de saber que pronto llegará el día en que Dios los
lleve a gozar de la eternidad, y mientras eso ocurre, viven como el
artista entregado a su maravillosa obra de arte, apasionados por la
vida y la ganas de ayudar a los demás.
Y
¿cuál es el truquito?
Definitivamente
mantener una plática con estas "enciclopedias" humanas es un
placer enriquecedor, no podíamos perder la oportunidad de pedirles a
estos "ochentones" los truquitos que ellos consideran efectivos
para llegar a esa edad con tanta vitalidad y entusiasmo, por lo que
recomendaron: cuidar la alimentación, comer sano, practicar
ejercicio de forma moderada, caminar, no fumar; mucho menos, consumir
bebidas alcohólicas, tomar mucha agua para hidratarse, actitud
positiva, sentirse activos socialmente, leer; pero sobre todo, dejar
todo en manos de Dios; además de "echarse las chequeaditas médicas
de vez en cuando".
Ama a
los "abuelitos"
Nuestros
abuelitos son ejemplo de vida, entereza, sabiduría, amor y
experiencia, para ellos el cariño de la familia es lo primordial;
necesitan sentirse queridos y consentidos por sus hijos y nietos.
Este trabajo se lo dedico a todas las personas de la tercera edad y a
la memoria de mi "ama", quien a sus 85 años partió a la Gloria
de los Cielos.
Ejemplo
para imitar (1)
Don
Ismael Maldonado Niño, un ejemplo digno de ser admirado e imitado
por los jóvenes es Ismael Maldonado Niño, a sus 85 años se levanta
todas las madrugadas para salir a cumplir su trabajo de carpintero,
es una muestra viva de que la vejez no es el último eslabón de la
vida. Con sus manos envejecidas y golpeadas por el pasar de los años
construye hermosos muebles y piezas de madera que son talladas con
mucha dedicación, como muestra de que a su edad es un artista
constructor de sus propios sueños; rompiendo con esa creencia de que
a la vejez la vida se torna inútil. Don Maldonado expresó con
emoción que vive feliz, lleno de alegría y siempre con el buen
humor que lo caracteriza. Agradecido con Dios por el don maravilloso
que le otorgó de servir con alegría hasta la avanzada edad.
Dios
en el primer lugar
Doña
Eyilda de Brandy, nació el 1 de Febrero de 1919, "la dama de la
caridad", a sus 91 años nos cuenta que vive en su mejor momento.
"Dios ha hecho una obra en mi, tengo muchas alegrías, esperanzas e
ilusión de vivir para el servicio de Dios, los poquitos días que me
quedan tengo que aprovecharlos para hacer obras de caridad, ayudar a
las personas que necesitan de mi, sobre todo, los privados de
libertad, y cumplir el sueño de crear un comedor para las personas
diabéticas".
Doña
Eyilda nos contó que definitivamente pasar por los 80 la vida es más
sabrosa, dice vivir feliz. Describió que su día a día comienza
invocando a tres personas -con sus tres dedos- contó El Padre, El
Hijo y el Espíritu Santo son mis fuerzas, mi alegría, mi esperanza,
mis ganas de vivir; luego de invocarlos "salgo a caminar por el
jardín de mi casa, a retomar fuerzas para salir a trabajar, mi
trabajo es hacer la caridad, servir a Dios y amar al prójimo".
Hay
que ser caritativo
Entre
añoranzas y recuerdos de su juventud, Doña Eyilda relató que ella
nunca ha tenido plata, todo lo contrario, nació en el campo, pero
eso no le impide servir al prójimo, "para hacer el bien no se
necesita dinero, se pude hacer caridad con las palabras, con un buen
consejo, con un Dios se lo pague, visitando al enfermo y orando cada
día por un mundo mejor, Dios nos escucha en cada momento".
Llegar
a viejo y seguir siendo joven
Eso de
llegar a viejo no es fácil -nos comentó Doña Eyilda
contundentemente- pero "yo tengo además de mis recetas de cocinas,
tres ricas recetas para llegar a viejo y seguir siendo joven", paso
1: Ponga a Dios en el primer lugar, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
paso 2: Sirva al prójimo sin distinción, y paso 3: Honre a su
padre, la Biblia lo dice: "Honra a tu padre y a tu madre para que
te vaya bien y seas de la vida sobre la tierra" (Efesios, 6:2,3).
Se
hace "El policía de Valera"
Don Luís
González, nació el 10 de Agosto de 1925, periodista y cronista de
Valera, definitivamente una "enciclopedia humana" que nos recibió
con mucho entusiasmo en el hogar que comparte desde hace 51 años con
su adorada esposa, la señora Alba Marina Moreno, madre de sus dos
hijos. Don Luis categóricamente es un hombre de experiencia, comenzó
la plática contado que a los 80 años se ha aprendido a vivir y
aunque sea de forma tardía se disfruta plenamente de la vida y los
años finales, ese aprendizaje que te ayuda a vivir con alegría, a
vivir en paz con su mujer, con sus hijos y nietos, y desde luego a
comprender y tolerar a sus amigos, mantener un clima colectivo con
todos, ser solidarios... eso se llama buena vida".
No es
fácil, pero satisfactorio
"Para
mí llegar a la vejez no es fácil, ya que debemos empezar a
comportarnos como ‘pendejos', hacerse el Policía de Valera,
darle largas a muchos problemas que con o sin soluciones deben
dejarse quietos, vivir la vida a plenitud. Para qué se deben
acumular riquezas durante la juventud pensado en la vejez, si cuando
llega el día final de la partida hacia la alegría del cielo
terminan enterrando a uno con unos interiores con remiendos".
Expresó que se debe sembrar amor, tolerancia, compromiso, amistad,
buenos valores para recoger los frutos en la vejez.
Ando
regalando felicidad
A sus 85
años nos contó que se define como un "hombre dentro de la pelea",
tomando "pelea" con una connotación de dinamismo. "Me levanto
todos los días a las 5 de la mañana a ver las noticias, evito el
sedentarismo, por lo que luego de hacer mis escritos, salgo a la
calle a regalarle alegría a las personas. No podemos llegar a los 80
y comportarnos como cascarrabias, al contario, hay que aprovechar que
somos abuelos y nos consienten como tal. Dijo que al igual que como
lo piensa Miguel Otero Silva, "la juventud es una enfermedad que se
cura con la vejez", y como él ya está curado, ahora vive feliz, y
no se considera viejo pese a sus canas, porque su espíritu es como
de 15.
Vivir
para servir
Don
Rubén Darío "Marchantica" Marín, sin duda alguna un ejemplo
vivo de que al llegar viejo la vida se torna sabrosa. "Marchantica
Marín" como lo conocen sus amistades a sus 82 años nos deleitó
con unas clases de baile al son de la salsa que nos sedujo desde el
primer momento. Nació en Maracaibo, estado Zulia, el 16 de
Septiembre de 1928, es un "abuelito" encantador, aunque pocos lo
crean mantiene su cuerpo en buen estado y es un deportista destacado
de larga data, actualmente juega para el equipo de softbol Los Panas,
en la posición de segunda base, pero dice que hace de todo. Se
considera el atleta activo más viejo del mundo.
Dios
le regaló larga vida
"Llevo
ocho operaciones, no fumo, ni bebo aguardiente, pero sí bailo
pegado. No me molesta que me llamen abuelito o viejito, porque soy de
espíritu joven -con decirte- que la gente me ve de espalada y me
confunden con un chamo y hasta que no ven de frente es cuando se dan
cuenta de que ya las canas descubren mis experiencias, todo esto se
lo debo a Dios, Él es el que todo lo puede y me escogió para
bendecirme con larga vida a lado de la mujer que amo desde hace 52
años, María Edelmira La Cruz".
El
deporte es mi vida
"Marchantica"
Marín es muy apreciado en la Asociación de Ajedrez de Valera, donde
hace más de 16 años trabajó como vigilante, al momento de recordar
su trayectoria deportiva y sus años mozo -las lágrimas se dejaron
ver en su tierno y envejecido rostro- "inevitablemente llegará la
hora final, pero mientras eso ocurra vivo feliz, confío en Dios que
me mantendrá en pie hasta los 100. Y si me jubilan seguiré siendo
deportista hasta la muerte, el deporte es mi vida, mi pasión, me
llena de felicidad y es el arte de la diversión y la buena vida".
Ayudar
con devoción
Comandante
Ramón Mendoza, no se considera ochentón, pues nació el 26 de
Octubre de 1934, pero por más de 36 años dedicó su vida al
servicio de los demás, fue miembro del Cuerpo de Bomberos de Valera,
hoy día la sede de este organismo en La Beatriz, lleva su nombre en
honor a su gran esfuerzo y perseverancia. Ya está jubilado, pero
dice sentirse en su mejor momento. "Vivo añorando los años en que
tenía fuerzas para rescatar a las personas en cualquier siniestro,
pero estoy feliz de haber dedicado mi vida a salvaguarda las de los
demás, hoy día me siento complacido y gracias a Dios Todopoderoso
estoy feliz al lado de mis tres hijos, nietos y bisnietos.
Definitivamente recoger los frutos que hemos sembrado durante toda
nuestra juventud es lo más maravilloso de la vida, ahora la vida es
más tranquila y llevadera, ¡claro! a pesar de los achaques, pero en
la lucha con la ayuda de Dios todos se logra".
Deportista
activo
Mendoza
atribuye su buen estado físico a las prácticas continuas de su
deporte favorito, el softbol, actualmente es lanzador del equipo
Delicias, dedica la mayor parte de su tiempo ejercitado su cuerpo, no
le permite al pasar de los años que descubra su edad. "¿Considera
usted que soy un viejo?", preguntó, "si parezco un jovencito".
Agradecido
con Dios
"Para
mí somos lo que somos en esta vida gracias a Dios, a Él le
agradezco todos los días el permitirme disfrutar de una larga vida,
unido a los seres que amo y que me aman. Los nietos son una bendición
en nuestra edad, se convierten en nuestras alegrías, nos hacen
sentir útiles a la sociedad, pues contribuimos a la formación de
hombres y mujeres de bien. No debemos avergonzarnos por llegar
viejos, al contrario, disfrutar de la vejez es un privilegio que
pocos logran sentir", expresó.
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