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A los 80 años la vida es más sabrosa Imprimir E-Mail
escrito por Karina Salas Méndez/DLA Trujillo   
domingo, 21 de marzo de 2010
LID 1. "Ayer me dijeron viejo, por un momento me estremecí, después me miré al espejo y al fin noté lo que envejecí; no debo sufrir por eso, yo estoy tranquilo con esta edad, si voy a dejar el puerto voy a marcharme con dignidad... Por qué llorar, por qué sufrir... Si en cada arruga y en cada cana dejé una historia de mí vivir... Jamás mis canas ocultaré, en la batalla del tiempo con mucho orgullo me las gané, no debo sentir vergüenza por estos surcos que hay en mi piel, son frutos de la experiencia de horas amargas, horas de miel..." (V. Fernández)

LID 2. Las personas ancianas deben ser tratadas con respeto. Está en la Biblia, en Timoteo 5:1-2, "No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre... a las ancianas, como a madres". Y el Salmo 71:9 "No me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando mi fuerza se acabe... Aún en la vejez y en las canas, no me desampares".

El mito de que la vejez es una etapa de la vida llena de restricciones, sufrimientos y privaciones, ha sido desterrados por Don Luís González, Doña Eyilda de Brandy, el Comandante Ramón Mendoza, Rubén Darío "Marchantica" Marín e Ismael Maldonado, ellos entre sus 80 y 90 años aseguran que gozan de mayor felicidad en la vejez que en la juventud, son un ejemplo vivo de que al llegar a los 80 años la vida se pone más sabrosa y placentera.

Nuestros abuelitos nos cuentan que pese a que su piel se torna arrugada, el cansancio llega con los años y se refleja en las líneas de expresión, los parpados comienzan a caerse, las canas aparecen con el paso de los años; cuando la memoria falla, los achaques de la vejez entran a sus vidas, pues dicen sentirse más vivos que nunca, con ganas y esperanzas de vivir como si fuese el último día en esta supervivencia terrenal. Para ellos la vejez no es una etapa de la vida que inspire miedos, sino un don de larga vida otorgado por Dios.

Entre añoranzas, sabios consejos y dulces palabras expresaron que la vejez es la etapa de la sabiduría, esa sabiduría que se logra con los años, la "oportunidad de ser uno mismo", de poder liberarse de las cosas materiales, de llegar a la paz interior; es esa etapa donde ya han aprendido a sobrellevar mejor los malos y los buenos momentos; viven feliz, se sienten feliz y están felices (a pesar de ciertas circunstancias) andan por la vida transmitiendo esa ternura y felicidad que los hace cada vez más fuertes de espíritu con ganas de luchar y seguir disfrutando del regalo maravilloso, ‘la vida'.

Un regalo de Dios

Con la mirada descrita por un brillo propio de los años mozos, que pierde su visión en el horizonte, analítica, expresiva y con las lágrimas a contener, nuestros "abuelitos" describieron que envejecer no significa perderlo todo, sino lo contrario, representa una prueba más de que Dios existe y le ha otorgado un gran privilegio que no todos los "viejitos logramos tener", la larga vida llena de salud y esperanzas.

Para ellos la vejez es sinónimo de felicidad, de recoger los frutos y tiempo de sembrar amor, de ofrecer alegría y caridad al prójimo, ya que si Dios le ha permitido disfrutar de la larga vida es para poder cumplir el mandamiento de la ley de Dios: "Amar al prójimo como a ti mismo". Se sienten siempre bendecidos por el Creador y viven la ancianidad bajo la mano providente y amorosa de nuestro Padre.

Activos hasta que Dios lo permita

Don Luís entre sus quimeras y leyendas... Doña Eyilda haciendo caridad en nombre de Dios... "Marchantica" Marín en su sueño de deportista... Don Ismael como un fiel carpintero... Y el Comandante Mendoza complacidos entre el deporte y el cuido de sus nietos..., pasan la mayor parte de su tiempo venciendo las huellas que los años han dejado en ellos, a pesar de sus 80 años se consideran personas activas hasta el punto que se mantienen haciendo deportes, participando en eventos sociales y religiosos, haciendo la caridad y buenas obras, pero sobre todo sonriéndole a las adversidades.

Para ellos, llegar a la tercera edad no necesariamente significa el fin de las satisfacciones, sino el comienzo de muchas otras que nunca antes habían experimentado.

Aman como si fuera ayer

Ternura, sencillez, cariño, simpatía, buen humor, afecto, pasión y amor, son sentimientos que describen a estos "abuelitos" que demostraron que ahora es cuando la vida es más sabrosa, dicen que la vejez puede traer consigo las limitaciones físicas, porque los "años no pasan en vano", pero el amor y la pasión son sentimientos que día a día los hacen más feliz. Aman como si fuera ayer que se enamoraron, adoran a su familia, están enamorados de la vida, de la tranquilidad de saber que pronto llegará el día en que Dios los lleve a gozar de la eternidad, y mientras eso ocurre, viven como el artista entregado a su maravillosa obra de arte, apasionados por la vida y la ganas de ayudar a los demás.

Y ¿cuál es el truquito?

Definitivamente mantener una plática con estas "enciclopedias" humanas es un placer enriquecedor, no podíamos perder la oportunidad de pedirles a estos "ochentones" los truquitos que ellos consideran efectivos para llegar a esa edad con tanta vitalidad y entusiasmo, por lo que recomendaron: cuidar la alimentación, comer sano, practicar ejercicio de forma moderada, caminar, no fumar; mucho menos, consumir bebidas alcohólicas, tomar mucha agua para hidratarse, actitud positiva, sentirse activos socialmente, leer; pero sobre todo, dejar todo en manos de Dios; además de "echarse las chequeaditas médicas de vez en cuando".

Ama a los "abuelitos"

Nuestros abuelitos son ejemplo de vida, entereza, sabiduría, amor y experiencia, para ellos el cariño de la familia es lo primordial; necesitan sentirse queridos y consentidos por sus hijos y nietos. Este trabajo se lo dedico a todas las personas de la tercera edad y a la memoria de mi "ama", quien a sus 85 años partió a la Gloria de los Cielos.

Ejemplo para imitar (1)

Don Ismael Maldonado Niño, un ejemplo digno de ser admirado e imitado por los jóvenes es Ismael Maldonado Niño, a sus 85 años se levanta todas las madrugadas para salir a cumplir su trabajo de carpintero, es una muestra viva de que la vejez no es el último eslabón de la vida. Con sus manos envejecidas y golpeadas por el pasar de los años construye hermosos muebles y piezas de madera que son talladas con mucha dedicación, como muestra de que a su edad es un artista constructor de sus propios sueños; rompiendo con esa creencia de que a la vejez la vida se torna inútil. Don Maldonado expresó con emoción que vive feliz, lleno de alegría y siempre con el buen humor que lo caracteriza. Agradecido con Dios por el don maravilloso que le otorgó de servir con alegría hasta la avanzada edad.

Dios en el primer lugar

Doña Eyilda de Brandy, nació el 1 de Febrero de 1919, "la dama de la caridad", a sus 91 años nos cuenta que vive en su mejor momento. "Dios ha hecho una obra en mi, tengo muchas alegrías, esperanzas e ilusión de vivir para el servicio de Dios, los poquitos días que me quedan tengo que aprovecharlos para hacer obras de caridad, ayudar a las personas que necesitan de mi, sobre todo, los privados de libertad, y cumplir el sueño de crear un comedor para las personas diabéticas".

Doña Eyilda nos contó que definitivamente pasar por los 80 la vida es más sabrosa, dice vivir feliz. Describió que su día a día comienza invocando a tres personas -con sus tres dedos- contó El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo son mis fuerzas, mi alegría, mi esperanza, mis ganas de vivir; luego de invocarlos "salgo a caminar por el jardín de mi casa, a retomar fuerzas para salir a trabajar, mi trabajo es hacer la caridad, servir a Dios y amar al prójimo".

Hay que ser caritativo

Entre añoranzas y recuerdos de su juventud, Doña Eyilda relató que ella nunca ha tenido plata, todo lo contrario, nació en el campo, pero eso no le impide servir al prójimo, "para hacer el bien no se necesita dinero, se pude hacer caridad con las palabras, con un buen consejo, con un Dios se lo pague, visitando al enfermo y orando cada día por un mundo mejor, Dios nos escucha en cada momento".

Llegar a viejo y seguir siendo joven

Eso de llegar a viejo no es fácil -nos comentó Doña Eyilda contundentemente- pero "yo tengo además de mis recetas de cocinas, tres ricas recetas para llegar a viejo y seguir siendo joven", paso 1: Ponga a Dios en el primer lugar, Padre, Hijo y Espíritu Santo, paso 2: Sirva al prójimo sin distinción, y paso 3: Honre a su padre, la Biblia lo dice: "Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien y seas de la vida sobre la tierra" (Efesios, 6:2,3).

Se hace "El policía de Valera"

Don Luís González, nació el 10 de Agosto de 1925, periodista y cronista de Valera, definitivamente una "enciclopedia humana" que nos recibió con mucho entusiasmo en el hogar que comparte desde hace 51 años con su adorada esposa, la señora Alba Marina Moreno, madre de sus dos hijos. Don Luis categóricamente es un hombre de experiencia, comenzó la plática contado que a los 80 años se ha aprendido a vivir y aunque sea de forma tardía se disfruta plenamente de la vida y los años finales, ese aprendizaje que te ayuda a vivir con alegría, a vivir en paz con su mujer, con sus hijos y nietos, y desde luego a comprender y tolerar a sus amigos, mantener un clima colectivo con todos, ser solidarios... eso se llama buena vida".

No es fácil, pero satisfactorio

"Para mí llegar a la vejez no es fácil, ya que debemos empezar a comportarnos como ‘pendejos', hacerse el Policía de Valera, darle largas a muchos problemas que con o sin soluciones deben dejarse quietos, vivir la vida a plenitud. Para qué se deben acumular riquezas durante la juventud pensado en la vejez, si cuando llega el día final de la partida hacia la alegría del cielo terminan enterrando a uno con unos interiores con remiendos". Expresó que se debe sembrar amor, tolerancia, compromiso, amistad, buenos valores para recoger los frutos en la vejez.

Ando regalando felicidad

A sus 85 años nos contó que se define como un "hombre dentro de la pelea", tomando "pelea" con una connotación de dinamismo. "Me levanto todos los días a las 5 de la mañana a ver las noticias, evito el sedentarismo, por lo que luego de hacer mis escritos, salgo a la calle a regalarle alegría a las personas. No podemos llegar a los 80 y comportarnos como cascarrabias, al contario, hay que aprovechar que somos abuelos y nos consienten como tal. Dijo que al igual que como lo piensa Miguel Otero Silva, "la juventud es una enfermedad que se cura con la vejez", y como él ya está curado, ahora vive feliz, y no se considera viejo pese a sus canas, porque su espíritu es como de 15.

Vivir para servir

Don Rubén Darío "Marchantica" Marín, sin duda alguna un ejemplo vivo de que al llegar viejo la vida se torna sabrosa. "Marchantica Marín" como lo conocen sus amistades a sus 82 años nos deleitó con unas clases de baile al son de la salsa que nos sedujo desde el primer momento. Nació en Maracaibo, estado Zulia, el 16 de Septiembre de 1928, es un "abuelito" encantador, aunque pocos lo crean mantiene su cuerpo en buen estado y es un deportista destacado de larga data, actualmente juega para el equipo de softbol Los Panas, en la posición de segunda base, pero dice que hace de todo. Se considera el atleta activo más viejo del mundo.

Dios le regaló larga vida

"Llevo ocho operaciones, no fumo, ni bebo aguardiente, pero sí bailo pegado. No me molesta que me llamen abuelito o viejito, porque soy de espíritu joven -con decirte- que la gente me ve de espalada y me confunden con un chamo y hasta que no ven de frente es cuando se dan cuenta de que ya las canas descubren mis experiencias, todo esto se lo debo a Dios, Él es el que todo lo puede y me escogió para bendecirme con larga vida a lado de la mujer que amo desde hace 52 años, María Edelmira La Cruz".

El deporte es mi vida

"Marchantica" Marín es muy apreciado en la Asociación de Ajedrez de Valera, donde hace más de 16 años trabajó como vigilante, al momento de recordar su trayectoria deportiva y sus años mozo -las lágrimas se dejaron ver en su tierno y envejecido rostro- "inevitablemente llegará la hora final, pero mientras eso ocurra vivo feliz, confío en Dios que me mantendrá en pie hasta los 100. Y si me jubilan seguiré siendo deportista hasta la muerte, el deporte es mi vida, mi pasión, me llena de felicidad y es el arte de la diversión y la buena vida".

Ayudar con devoción

Comandante Ramón Mendoza, no se considera ochentón, pues nació el 26 de Octubre de 1934, pero por más de 36 años dedicó su vida al servicio de los demás, fue miembro del Cuerpo de Bomberos de Valera, hoy día la sede de este organismo en La Beatriz, lleva su nombre en honor a su gran esfuerzo y perseverancia. Ya está jubilado, pero dice sentirse en su mejor momento. "Vivo añorando los años en que tenía fuerzas para rescatar a las personas en cualquier siniestro, pero estoy feliz de haber dedicado mi vida a salvaguarda las de los demás, hoy día me siento complacido y gracias a Dios Todopoderoso estoy feliz al lado de mis tres hijos, nietos y bisnietos. Definitivamente recoger los frutos que hemos sembrado durante toda nuestra juventud es lo más maravilloso de la vida, ahora la vida es más tranquila y llevadera, ¡claro! a pesar de los achaques, pero en la lucha con la ayuda de Dios todos se logra".

Deportista activo

Mendoza atribuye su buen estado físico a las prácticas continuas de su deporte favorito, el softbol, actualmente es lanzador del equipo Delicias, dedica la mayor parte de su tiempo ejercitado su cuerpo, no le permite al pasar de los años que descubra su edad. "¿Considera usted que soy un viejo?", preguntó, "si parezco un jovencito".

Agradecido con Dios

"Para mí somos lo que somos en esta vida gracias a Dios, a Él le agradezco todos los días el permitirme disfrutar de una larga vida, unido a los seres que amo y que me aman. Los nietos son una bendición en nuestra edad, se convierten en nuestras alegrías, nos hacen sentir útiles a la sociedad, pues contribuimos a la formación de hombres y mujeres de bien. No debemos avergonzarnos por llegar viejos, al contrario, disfrutar de la vejez es un privilegio que pocos logran sentir", expresó.

 

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