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El
grupo de abogados pertenecientes a Un Nuevo Tiempo aseguran que
Gustavo Azócar no podrá ser inhabilitado para las elecciones
parlamentarias del próximo 26 de septiembre, tal y como lo aseguran
algunos sectores del chavismo, pues así sea sentenciado durante los
próximos días, aún puede seguir siendo candidato a la Asamblea
Nacional
En
la sede de Un Nuevo Tiempo del estado Táchira, un grupo de abogados
hicieron referencia a una serie de rumores en los que se asegura que
el periodista Gustavo Azócar será sentenciado y condenado en los
próximos días, y que por lo tanto puede ser inhabilitado para
participar en las elecciones parlamentarias del próximo 26 de
septiembre; y aseguraron que esos rumores vienen de grupos políticos
que están interesados en destruir la plataforma unitaria de las
fuerzas democráticas.
Jessica
Márquez, abogada del estado, manifestó ese
rumor "malsano" es producto de mentes perversas que no quieren la
unidad de todos los tachirenses, y que apuestan por el triunfo del
oficialismo en el circuito San Cristóbal; a pesar de que a Gustavo
Azócar no se le ha encontrado ninguna prueba incriminatorias que
demuestre que no es inocente.
Acotó
que como la justicia venezolana ya no es justa, y los tribunales
parecen responder más a los intereses del Psuv
que a los del país, es probable que el tribunal que juzga a Azócar
salga con una "chavetada", y procesa en consecuencia a condenar
sin razón alguna al periodista.
"Ya
lo dijo recientemente la magistrada Blanca Rosa
Mármol de León en entrevista publicada en el Seminario Quinto Día,
que circuló entre el 12 y el 19 de marzo de 2010: "en Venezuela
los jueces tienen miedo, tienen mucho miedo, porque los destituyen
por decisiones y porque los ponen presos". Ejemplo de esta
afirmación de la magistrada es el caso de la juez María Lourdes
Affiuni, detenida desde hace casi tres meses en el Inof por haber
dejado en libertad al amigo Eligio Cedeño", acotó.
Por
ello aclaró que en el supuesto caso de que Tribunal
Primero de Juicio llegara a condenar a Gustavo Azócar, esa sentencia
no implica la inhabilitación política del candidato, pues cuando
hay una condena se puede seguir siendo candidato como lo establece el
artículo 42 de la Constitución Nacional que dice: "el ejercicio
de los derechos políticos sólo puede ser suspendido por sentencia
judicial firme".
Agregó
que ser candidato a la Asamblea Nacional es un derecho político de
Gustavo Azócar, y es un derecho político que no se pierde por una
sentencia de un tribunal de juicio que puede ser apelada, y por lo
tanto modificada en un tribunal de alzada. Indicó que la
jurisprudencia del TSJ es muy clara en este sentido, al señalar que
las sentencias sólo quedan definitivamente firmes única y
exclusivamente cuando se han agotado las instancias a las cuales
recurrir el fallo.
"Cuando
se produce una sentencia en un juzgado de juicio, el acusado tiene
derecho a un recurso de apelación ante la
Corte de Apelaciones. Si la corte fallara en contra del acusado éste
puede recurrir ante la Sala de Casación Penal del TSJ; si ésta
fallara en su contra, el acusado puede solicitar un recurso de
interpretación o de nulidad, y hasta un amparo ante la Sala
Constitucional; y si esta sala no le diera la razón, todavía
tendría que esperar a que la sentencia llegue a manos de un Tribual
de Ejecución para que pueda quedar definitivamente firme. Como puede
observarse, la sola sentencia del juzgado de juicio, no implica ni
conlleva inhabilitación", señaló.
Finalmente,
Jessica Márquez recordó que Gustavo Azócar es el candidato de
todas las fuerzas democráticas opositoras: AD, Copei, UNT, PJ, ABP,
Podemos, MAS, Proyecto Venezuela, Bandera Roja y Redes Populares, por
el circuito 5, y es el candidato de consenso tal y como lo ha
establecido la Mesa de la Unidad Nacional.
"No
hay tiempo"
El grupo
de abogados indicó que con sentencia o sin sentencia, Azócar no
podrá ser inhabilitado políticamente hasta tanto esa sentencia
quede definitivamente firme, y aclararon que de acuerdo a los lapsos
procesales no hay tiempo, pues faltan seis meses para las elecciones,
y por lo tanto de aquí hasta allá no se puede dar una sentencia
condenatoria definitivamente firme.
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