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Nueva Edad Media Imprimir E-Mail
escrito por Antonio Betancourt del Nogal*   
jueves, 18 de marzo de 2010
Si el pueblo de los países desarrollados del siglo XIX le hubieran hecho caso a Marx y se hubiera instalado el comunismo en vez del capitalismo, hubiéramos tenido una edad media similar a la que la Iglesia Cristiana provocó en Europa desde el siglo V hasta el siglo XV.

El comunismo no es sólo una teoría económica, es un fundamentalismo moral como lo fue el catolicismo de la Edad Media. Pretende crear el llamado hombre nuevo, que no es otra cosa que un humano sumiso y esclavo del estado, sin aspiraciones personales, privado de libertad de pensamiento y de expresión. Y entiéndase que la libertad de expresión se manifiesta también a través del arte y la cultura, y éstas no podrían hacerse públicas sin una previa censura, como ocurrió en la URSS que conculcó la literatura y la música y como ocurrido en Cuba. ¿Dónde están los músicos cubanos tan prolíferos de otras épocas, y los pintores, literatos, escultores, humoristas que no sean aquellos que alaban al régimen?

Si no fuera por el capitalismo, con todos sus males, no hubieran existido inventores, como Edison, Grahan Bell, Ford, Volta, Franklin y muchos más de la era antigua y no se hubiera desarrollado la televisión, la electrónica, la computación, la internet, la telefonía celular, porque todas estas expresiones hubieran estado censuradas por el estado comunista que no permitiría las iniciativas particulares de estos personajes. A lo mejor algo habría asomado, pero clandestinamente. Al igual que ocurrió en la Edad Media católica que conculcó el desarrollo de las artes y de la ciencia, por considerarlas un reto a Dios y sentenció a la hoguera a todo aquel que contraviniera los dictámenes del régimen monárquico apadrinado por la iglesia, acusándolos de brujos.

Pero sobrevino de pronto el Renacimiento y todo volvió a florecer, las artes, la ciencia y la libertad de pensamiento y expresión. Recuerden que la iglesia usó también la pena de excomunión para castigar a los infieles, libres pensadores, filósofos, etc., prohibiendo a sus fieles leer sus libros o demás publicaciones. Esa edad duró más de diez siglos, de modo que, al igual, esta virtual edad media de la que hablo todavía estaría en su apogeo. Dios nos libre, porque aún estamos amenazados de que esto suceda.

 

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