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Si
el pueblo de los países desarrollados del siglo XIX le hubieran
hecho caso a Marx y se hubiera instalado el comunismo en vez del
capitalismo, hubiéramos tenido una edad media similar a la que la
Iglesia Cristiana provocó en Europa desde el siglo V hasta el siglo
XV.
El
comunismo no es sólo una teoría económica, es un fundamentalismo
moral como lo fue el catolicismo de la Edad Media. Pretende crear el
llamado hombre nuevo, que no es otra cosa que un humano sumiso y
esclavo del estado, sin aspiraciones personales, privado de libertad
de pensamiento y de expresión. Y entiéndase que la libertad de
expresión se manifiesta también a través del arte y la cultura, y
éstas no podrían hacerse públicas sin una previa censura, como
ocurrió en la URSS que conculcó la literatura y la música y como
ocurrido en Cuba. ¿Dónde están los músicos cubanos tan prolíferos
de otras épocas, y los pintores, literatos, escultores, humoristas
que no sean aquellos que alaban al régimen?
Si
no fuera por el capitalismo, con todos sus males, no hubieran
existido inventores, como Edison, Grahan Bell, Ford, Volta, Franklin
y muchos más de la era antigua y no se hubiera desarrollado la
televisión, la electrónica, la computación, la internet, la
telefonía celular, porque todas estas expresiones hubieran estado
censuradas por el estado comunista que no permitiría las iniciativas
particulares de estos personajes. A lo mejor algo habría asomado,
pero clandestinamente. Al igual que ocurrió en la Edad Media
católica que conculcó el desarrollo de las artes y de la ciencia,
por considerarlas un reto a Dios y sentenció a la hoguera a todo
aquel que contraviniera los dictámenes del régimen monárquico
apadrinado por la iglesia, acusándolos de brujos.
Pero
sobrevino de pronto el Renacimiento y todo volvió a florecer, las
artes, la ciencia y la libertad de pensamiento y expresión.
Recuerden que la iglesia usó también la pena de excomunión para
castigar a los infieles, libres pensadores, filósofos, etc.,
prohibiendo a sus fieles leer sus libros o demás publicaciones. Esa
edad duró más de diez siglos, de modo que, al igual, esta virtual
edad media de la que hablo todavía estaría en su apogeo. Dios nos
libre, porque aún estamos amenazados de que esto suceda.
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