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En
el más puro pensamiento Zen, Juan Manuel Hidalgo, comerciante del
área agropecuaria merideña, afirma que no se deja apabullar por
los malos augurios que se tejen alrededor de la actividad comercial
en el país y recomienda ver los problemas como una oportunidad para
fortalecerse
Juan
Manuel Hidalgo, gerente de Distribuidora Progresa C.A, ubicada en la
avenida Los Próceres de la ciudad de Mérida, afirma que no se deja
impresionar por los altibajos que muestra actualmente la actividad
comercial del país, los ve como gajes del oficio y considera que
todo comerciante debería estar consciente de esta realidad; la
tranquilidad que se genera de esta forma de pensar permite actuar
diligentemente, aplicando los correctivos necesarios de manera
oportuna.
"El
comercio es un ámbito dinámico, un día se puede estar en la cima y
al siguiente estar enfrentando problemas económicos por una subida
inesperada en los precios de los insumos o por la caída de un
negocio con el cual se contaba y en el cual ya se había invertido
tiempo y dinero, por lo tanto, conviene estar tranquilo y seguro de
que con acciones acertadas se puede salir del atolladero",
argumentó Hidalgo.
Cada vez
que se da un incremento en los precios de venta de los productos la
clientela se aleja pero regresan cuando superan la primera impresión
y se adaptan al nuevo esquema de precios, el comerciante debe armarse
de paciencia y esperar a que vuelva la normalidad.
El
que no la debe, no la teme
Hidalgo
manifestó que el negocio que gerencia sólo en una oportunidad ha
recibido una advertencia de parte de Indepabis y estuvo relacionada
con la marcación de precios; el negocio asumió la responsabilidad y
procedió a corregir el error.
Basándose
en su experiencia particular, Hidalgo considera que las medidas del
organismo no son estrictas, sino que quizás el problema está en la
actitud ruda y defensiva que algunos funcionarios presentan a la
hora de visitar un negocio, lo cual genera un ambiente de tensión
que para nada favorece la comunicación entre el comerciante y el
organismo estatal.
"Afortunadamente
hemos tenido la suerte de ser visitados por funcionarios amables, lo
cual ha facilitado enormemente el proceso, además, si el negocio
cumple con los lineamientos establecidos por el Gobierno en materia
comercial no debería tener problemas", aseguró Hidalgo.
En
cuanto al Seniat, el gerente de Progresa C.A., aseguró que los
impuestos que le corresponden al negocio no representan una carga muy
pesada, pues el IVA sólo se aplica a algunos productos, como los
relacionados con el área de mascotas y ferretería, mientras que los
de veterinaria y producción casi no generan impuestos.
"Los
impuestos que se están pagando ahora son los que siempre se han
pagado, en cuanto al impuesto sobre la renta, es el 35 por ciento de
la utilidad y toda la vida ha sido así", afirmó Hidalgo.
Hidalgo
es propietario de una finca productora de queso de nombre La
Hidalguera, y aseguró no temer a las expropiaciones que está
realizando el Gobierno porque tiene los papeles de propiedad en regla
y no se trata de un terreno ocioso, todo lo contrario, su producción
es rentable.
A juicio
de Hidalgo, las fincas susceptibles a ser expropiadas son aquellas
que se encuentran bajo la figura de bienhechuría, es decir, que
fueron compradas según lo que se gastó en el potrero o en las
instalaciones, pero no se adquirió el registro de propiedad y por lo
tanto siguen siendo del Estado.
Agregó
además, en relación a las importaciones, que "desde hace dos años
el dólar está controlado, así que no se explica el porqué del
aumento en un 500 por ciento de los productos, esto demuestra que
hay especulación en el manejo de los dólares por parte de los
importadores".
Hidalgo
considera que la costumbre de politizar cada aspecto de la vida que
tiene el venezolano es lo que entorpece la realización de cualquier
actividad; "hay que retomar la razón y abandonar la emoción,
volver al accionar honesto", recomendó Hidalgo.
Negocio
multifuncional
Distribuidora
Progresa C.A, es un negocio que ofrece los productos y equipos
necesarios para la actividad agrícola y pecuaria, así como servicio
de peluquería y hospedaje de mascotas.
El
productor agropecuario puede conseguir dentro de sus instalaciones
fertilizantes, alimentos y medicinas para el ganado, equipo agrícola
como fumigadoras, picadoras de pasto, instrumental veterinario y un
consultorio veterinario.
Tradición
de familia
La
actividad ganadera está profundamente arraigada en la familia
Hidalgo, el padre de Juan Manuel, trujillano de nacimiento pero
merideño de corazón, decidió en algún momento de su historia
personal empezar un negocio propio.
Tomando
como base lo aprendido en su trabajo en una reconocida ganadería de
su estado, se aventuró a Mérida para formar una empresa que para su
suerte caló profundamente en sus hijos, al punto de que participan
intensamente en su mantenimiento y evolución.
La
afición por la ganadería desarrollada por los Hidalgo traspasó los
límites de la Distribuidora; tanto el padre como sus hijos
adquirieron fincas, que han ido levantando a punta de tesón y
empeño.
Visión
de futuro
Juan
Manuel Hidalgo contempla la posibilidad de incursionar en el turismo
ecológico, aprovechando las bellezas naturales que rodean su finca;
la idea consiste en brindarle la oportunidad al visitante, interesado
en alejarse unos días del ajetreo asociado a la ciudad, de
experimentar la vida campestre a través de actividades como el
ordeño de vacas, la realización de cabalgatas y el disfrute de las
festividades y tradiciones del lugar.
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