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Conviene ver cada crisis como una oportunidad Imprimir E-Mail
escrito por Olga Díaz/DLA Mérida   
miércoles, 17 de marzo de 2010
En el más puro pensamiento Zen, Juan Manuel Hidalgo, comerciante del área agropecuaria merideña, afirma que no se deja apabullar por los malos augurios que se tejen alrededor de la actividad comercial en el país y recomienda ver los problemas como una oportunidad para fortalecerse

Juan Manuel Hidalgo, gerente de Distribuidora Progresa C.A, ubicada en la avenida Los Próceres de la ciudad de Mérida, afirma que no se deja impresionar por los altibajos que muestra actualmente la actividad comercial del país, los ve como gajes del oficio y considera que todo comerciante debería estar consciente de esta realidad; la tranquilidad que se genera de esta forma de pensar permite actuar diligentemente, aplicando los correctivos necesarios de manera oportuna.

"El comercio es un ámbito dinámico, un día se puede estar en la cima y al siguiente estar enfrentando problemas económicos por una subida inesperada en los precios de los insumos o por la caída de un negocio con el cual se contaba y en el cual ya se había invertido tiempo y dinero, por lo tanto, conviene estar tranquilo y seguro de que con acciones acertadas se puede salir del atolladero", argumentó Hidalgo.

Cada vez que se da un incremento en los precios de venta de los productos la clientela se aleja pero regresan cuando superan la primera impresión y se adaptan al nuevo esquema de precios, el comerciante debe armarse de paciencia y esperar a que vuelva la normalidad.

El que no la debe, no la teme

Hidalgo manifestó que el negocio que gerencia sólo en una oportunidad ha recibido una advertencia de parte de Indepabis y estuvo relacionada con la marcación de precios; el negocio asumió la responsabilidad y procedió a corregir el error.

Basándose en su experiencia particular, Hidalgo considera que las medidas del organismo no son estrictas, sino que quizás el problema está en la actitud ruda y defensiva que algunos funcionarios presentan a la hora de visitar un negocio, lo cual genera un ambiente de tensión que para nada favorece la comunicación entre el comerciante y el organismo estatal.

"Afortunadamente hemos tenido la suerte de ser visitados por funcionarios amables, lo cual ha facilitado enormemente el proceso, además, si el negocio cumple con los lineamientos establecidos por el Gobierno en materia comercial no debería tener problemas", aseguró Hidalgo.

En cuanto al Seniat, el gerente de Progresa C.A., aseguró que los impuestos que le corresponden al negocio no representan una carga muy pesada, pues el IVA sólo se aplica a algunos productos, como los relacionados con el área de mascotas y ferretería, mientras que los de veterinaria y producción casi no generan impuestos.

"Los impuestos que se están pagando ahora son los que siempre se han pagado, en cuanto al impuesto sobre la renta, es el 35 por ciento de la utilidad y toda la vida ha sido así", afirmó Hidalgo.

Hidalgo es propietario de una finca productora de queso de nombre La Hidalguera, y aseguró no temer a las expropiaciones que está realizando el Gobierno porque tiene los papeles de propiedad en regla y no se trata de un terreno ocioso, todo lo contrario, su producción es rentable.

A juicio de Hidalgo, las fincas susceptibles a ser expropiadas son aquellas que se encuentran bajo la figura de bienhechuría, es decir, que fueron compradas según lo que se gastó en el potrero o en las instalaciones, pero no se adquirió el registro de propiedad y por lo tanto siguen siendo del Estado.

Agregó además, en relación a las importaciones, que "desde hace dos años el dólar está controlado, así que no se explica el porqué del aumento en un 500 por ciento de los productos, esto demuestra que hay especulación en el manejo de los dólares por parte de los importadores".

Hidalgo considera que la costumbre de politizar cada aspecto de la vida que tiene el venezolano es lo que entorpece la realización de cualquier actividad; "hay que retomar la razón y abandonar la emoción, volver al accionar honesto", recomendó Hidalgo.

Negocio multifuncional

Distribuidora Progresa C.A, es un negocio que ofrece los productos y equipos necesarios para la actividad agrícola y pecuaria, así como servicio de peluquería y hospedaje de mascotas.

El productor agropecuario puede conseguir dentro de sus instalaciones fertilizantes, alimentos y medicinas para el ganado, equipo agrícola como fumigadoras, picadoras de pasto, instrumental veterinario y un consultorio veterinario.

Tradición de familia

La actividad ganadera está profundamente arraigada en la familia Hidalgo, el padre de Juan Manuel, trujillano de nacimiento pero merideño de corazón, decidió en algún momento de su historia personal empezar un negocio propio.

Tomando como base lo aprendido en su trabajo en una reconocida ganadería de su estado, se aventuró a Mérida para formar una empresa que para su suerte caló profundamente en sus hijos, al punto de que participan intensamente en su mantenimiento y evolución.

La afición por la ganadería desarrollada por los Hidalgo traspasó los límites de la Distribuidora; tanto el padre como sus hijos adquirieron fincas, que han ido levantando a punta de tesón y empeño.

Visión de futuro

Juan Manuel Hidalgo contempla la posibilidad de incursionar en el turismo ecológico, aprovechando las bellezas naturales que rodean su finca; la idea consiste en brindarle la oportunidad al visitante, interesado en alejarse unos días del ajetreo asociado a la ciudad, de experimentar la vida campestre a través de actividades como el ordeño de vacas, la realización de cabalgatas y el disfrute de las festividades y tradiciones del lugar.

 

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