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DISCRIMINACION DE GENERO Imprimir E-Mail
escrito por Bernardo Kliksberg (*)   
domingo, 14 de marzo de 2010
Las mujeres han ingresado fuertemente al mercado de trabajo. Ese avance lleno de positividad se halla correlacionado con un aumento muy importante en su presencia en el sistema educativo. El número de alumnas mujeres supera en diversas carreras universitarias al de hombres.

Sin embargo, en el Día Internacional de la Mujer, las miradas deben centrarse en las amplias discriminaciones pendientes.

A pesar de sus logros, el "techo de cristal" sigue funcionando para los puestos ejecutivos. En USA a pesar de representar más del 50% de la mano de obra, sólo 2% de los jefes de las mayores empresas son mujeres. En Inglaterra es el 5%. En España son el 10%, en Italia, el 8%, en Francia el 12%. En la mayor parte de los países siguen ganando significativamente menos que los hombres a igual trabajo.

Como lo señaló un reciente informe sobre "Trabajo y Familia" del PNUD y la OIT, las mujeres que trabajan, quedan enfrentadas a un doble desafío: ser exitosas en mercados altamente competitivos, donde deben dar el máximo, y al mismo tiempo seguir llevando adelante con toda calidad, sus roles decisivos en la gestión diaria del hogar.

La mayor parte de las sociedades no han previsto políticas orgánicas para asistir a las mujeres en esta jornada casi imposible y agotadora. Lo tratan como si fuera un problema personal, cuando en realidad es totalmente colectivo. Gracias al rol de la mujer en el hogar, funcionan las familias, pilares de la sociedad.

Es posible hacerlo distinto como en los estados escandinavos que tienen los mejores niveles de igualdad de género. Tienen Ministerios dedicados al tema, en Noruega 40% de las legisladoras son mujeres, tienen los mayores niveles de empleo femenino del orbe, y al mismo tiempo han construido una gigantesca red de hogares de cuidado de niños desde las edades más tempranas financiados por el Estado. Sus licencias postparto son asimismo las más extensas. En Suecia doce meses para un conyugue, y 2 meses para el otro.

América Latina suma a los problemas mencionados, la violencia de género, y la proliferación de estereotipos machistas. Según la CEPAL el 40% de las mujeres de América Latina sufre violencia doméstica.

Desde las 500 mujeres asesinadas en Ciudad Juárez desde 1993, por las que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condeno al Estado mexicano exigiendo que "debe remover todos los obstáculos que impiden una debida investigación" hasta los feminicidios en Guatemala, y los incidentes diarios, la violencia viene acompañada de alta impunidad.

Detrás de las discriminaciones abiertas está la vigencia silenciosa de la cultura machista. Señala el Ministerio de la Mujer del Paraguay: "vivimos en una sociedad que es machista, que es patriarcal, que degrada a las mujeres, y a las víctimas no las trata como tales...las revictimiza".

Todo lo hecho respecto a mejorar la condición de la mujer es de alto valor, pero es mucho lo que queda por delante. No es un tema de las mujeres, sino colectivo, terminar con las múltiples formas de la prolongada e inaceptable discriminación de género.

(*) Asesor Principal de la Dirección de la ONU/PNUD para América Latina

 

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