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Para
nadie es un secreto que la parcialidad política del país es muy
profunda, tanto, que los más extremistas se enojan si alguien
contesta que no está ni de un lado ni del otro (los NI-NI como diría
mi prima Carlota). Pues bien, el terreno político ha transcendido
-siempre lo ha estado pero parece que ahora es con mayor
notoriedad- al terreno literario. Quienes producen poesía,
narrativa, ensayo y hasta filosofía de un lado, buscan los medios
para legitimarse y los que lo hacen del otro lado, tienen su orquesta
también. Al respecto, el I Congreso Crítico de Narrativa
Venezolana, llevado a cabo hace poco en la Ciudad de Porlamar,
permitió vislumbrar cómo la escena literaria nacional se debate
entre dos polos opuestos de manera radical. Con ello, se ha
estimulado medios que contribuyan a darle un carácter legítimo a
sus producciones. Según María Eugenia Martínez "Las fuentes de
opinión se ven mediatizadas por una suerte de imitación del
liderazgo político que les permite estar dentro del sistema que
defienda sus intereses. La crítica se ha trasladado a páginas y
blogs de Internet para convertirse en propiedad o bien exclusivo de
alguna de las dos tendencias en pugna, según sea el caso. Se crean
grupos que piensan lo mismo y que lean a los que piensan lo mismo. El
territorio chavista se refugia en www.aporrea.com por ejemplo,
mientras que la oposición se retrata en www.letralia.com." De esta
manera, han comenzado a proliferar espacios ínternáuticos que
fomentan la seudo crítica o crítica parcializada en detrimento del
trabajo serio y riguroso que realizan los especialistas del área. Sé
que están diciéndose, y como siempre con justa razón, que los
críticos apegados a la tradición atacan estas formas de producción
porque se sienten -hasta cierto punto- amenazados, pero partiendo
del hecho de que quienes ingresan a estos portales lo hacen para
sentirse identificados con una tendencia política ya llevan un sesgo
que en nada contribuye al fortalecimiento de una crítica nacional
seria y responsable y por ende, al engrandecimiento de las letras
nacionales. Tampoco puede negarse -pues sería insensato- que las
ventajas que ofrecen las redes sociales para mantener comunicación
entre los lectores son enormes, y por tanto, no podemos
menospreciarlas ni subvalorarlas. En todo caso lo importante aquí
sería ¿Qué debe hacer quien considera a la súper red un método
efectivo y eficaz de estar actualizado, conectado con el inmenso
globo y sus infinitas posibilidades: ¿Abstenerse? ¿Explorar?
¿Arriesgarse? No tengo las respuestas, pero considero que para que
haya un real equilibrio, lo mejor es NO considerar como verdades
absolutas NI lo que se consigue en las páginas virtuales abocadas a
señalar aspectos interesantes sobre obras literarias (crítica), NI
las que se dan en los estudios tradicionales. Ya sé, la discusión
es larga y todavía queda mucha tela por cortar, pero mientras, no
nos cohibamos de entrar, opinar, debatir, cuestionar CON FUNDAMENTOS
VALEDEROS... pues es nuestro derecho ¿O no?
ULA-Táchira
(www.yadycampo.blogspot.com)
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