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Doy mis
más expresivas gracias a todas aquellas personas, asociaciones,
gremios que se unieron en nuestro entorno, ante la desaparición
física de mi hermana Marucha Albornoz de León Chuecos, quien
convivió en Valera por más de setenta años.
En
nombre de mi familia, esposa, hijos, nietos, bisnietos, hermanas,
tíos, sobrinos, no tenemos palabras para agradecer los testimonios
de amistad y solidaridad, en esos dolorosos momentos. Fueron muchas
las llamadas telefónicas, presencia física y atenciones durante el
tiempo de su enfermedad y fallecimiento.
Fue una
mujer extraordinaria, su vida se caracterizó por echar chistes. Era
la invitada de honor en los velorios. Siempre había un sitio
especial para agruparse en torno a ella. Marucha los hacía reír
hasta más no poder.
Llevó
una vida muy feliz. Invirtió tiempo y energía sabiamente,
trabajando sin descanso, enfrentándose a los retos y estableciendo
sus prioridades.
En
Marucha se cumplió la ley de dar y recibir. En la medida en que
aportó a la comunidad, en esa misma medida recibió el don abundante
del amor. Su norte es el entusiasmo. De allí viene el éxito de su
vida. Siempre estuvo envuelta en el aura de la alegría, optimismo y
fervor.
Marucha
siempre quiso sentir lo bueno de la vida, en sus relaciones
personales, salud, vida espiritual y bienestar material.
En su
cara siempre se reflejaba una sonrisa. Y lo más importante, animaba
a los demás a ser entusiastas
La
maternidad la llevó con mucha dignidad. Aceptó la responsabilidad
de ser madre de ocho hijos, conjuntamente con su esposo Nacho León
Chuecos.
Sus
hijos son Leonardo, Evelin, Indrani, Yuya, Mercedes Florinda, José
Ignacio, Milagros, Mary Josefina.Todos profesionales universitarios y
personalidades que han dejado un precedente importante en la ciudad
de las siete colinas.
Marucha
se ditinguió por tener un carácter muy jovial, de un humor
envidiable. Todas las situaciones las arreglaba con un chiste y una
anécdota agradable. Fue una mujer sumamente honesta y de una gran
humildad. Lo demostró en Valera donde le tocó convivir.
El acto
velatorio y entierro fue de sentir `popular. El pueblo valerano se
volcó a las calles, acompañada de todos sus centenares de
amistades. Fue un acto muy bello, de un querer muy sincero y amoroso.
Ese
hecho nos puso a llorar a familiares y amigos. Con mucho dolor la
despedimos, con un hasta luego. La recordaremos por su honestidad,
humildad, coraje, voluntad y el buen humor que le caracterizaba.
Hasta
la próxima.
Teléfono:
0212-283.82.96. Celular: 0414-905.30.03.
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