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Recuerdos de paisano Imprimir E-Mail
escrito por Rubén Darío Albornoz   
jueves, 11 de marzo de 2010
Doy mis más expresivas gracias a todas aquellas personas, asociaciones, gremios que se unieron en nuestro entorno, ante la desaparición física de mi hermana Marucha Albornoz de León Chuecos, quien convivió en Valera por más de setenta años.

En nombre de mi familia, esposa, hijos, nietos, bisnietos, hermanas, tíos, sobrinos, no tenemos palabras para agradecer los testimonios de amistad y solidaridad, en esos dolorosos momentos. Fueron muchas las llamadas telefónicas, presencia física y atenciones durante el tiempo de su enfermedad y fallecimiento.

Fue una mujer extraordinaria, su vida se caracterizó por echar chistes. Era la invitada de honor en los velorios. Siempre había un sitio especial para agruparse en torno a ella. Marucha los hacía reír hasta más no poder.

Llevó una vida muy feliz. Invirtió tiempo y energía sabiamente, trabajando sin descanso, enfrentándose a los retos y estableciendo sus prioridades.

En Marucha se cumplió la ley de dar y recibir. En la medida en que aportó a la comunidad, en esa misma medida recibió el don abundante del amor. Su norte es el entusiasmo. De allí viene el éxito de su vida. Siempre estuvo envuelta en el aura de la alegría, optimismo y fervor.

Marucha siempre quiso sentir lo bueno de la vida, en sus relaciones personales, salud, vida espiritual y bienestar material.

En su cara siempre se reflejaba una sonrisa. Y lo más importante, animaba a los demás a ser entusiastas

La maternidad la llevó con mucha dignidad. Aceptó la responsabilidad de ser madre de ocho hijos, conjuntamente con su esposo Nacho León Chuecos.

Sus hijos son Leonardo, Evelin, Indrani, Yuya, Mercedes Florinda, José Ignacio, Milagros, Mary Josefina.Todos profesionales universitarios y personalidades que han dejado un precedente importante en la ciudad de las siete colinas.

Marucha se ditinguió por tener un carácter muy jovial, de un humor envidiable. Todas las situaciones las arreglaba con un chiste y una anécdota agradable. Fue una mujer sumamente honesta y de una gran humildad. Lo demostró en Valera donde le tocó convivir.

El acto velatorio y entierro fue de sentir `popular. El pueblo valerano se volcó a las calles, acompañada de todos sus centenares de amistades. Fue un acto muy bello, de un querer muy sincero y amoroso.

Ese hecho nos puso a llorar a familiares y amigos. Con mucho dolor la despedimos, con un hasta luego. La recordaremos por su honestidad, humildad, coraje, voluntad y el buen humor que le caracterizaba.

Hasta la próxima.

Teléfono: 0212-283.82.96. Celular: 0414-905.30.03.

 

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