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Por
tratarse de un estado fronterizo, los controles por parte del SADA
son más estrictos y demoran la llegada de ciertos productos.
La
situación de los panaderos del estado Táchira es similar a la de
quienes habitan el resto del país. El precio del pan de trigo salado
está regulado en Bs. 4,45 el kilogramo desde el 14 de agosto de
2008, mientras todos los costos han seguido subiendo. Sin embargo, a
juicio de Armando Miranda, vicepresidente de la Asociación de
Panaderos del estado Táchira, más que el precio del pan, el
problema es el suministro de materia prima.
Explicó,
que si bien es cierto que los costos han seguido aumentando, mientras
el precio del pan se mantiene regulado; la situación que realmente
aqueja al gremio es el suministro de materia prima. Por tratarse de
un estado fronterizo, los controles por parte del SADA son más
estrictos y demoran la llegada de ciertos productos. La necesidad
hace que muchos decidan pagar costos más elevados con el fin de
satisfacer la demanda, pero finalmente son pocas las ganancias.
El saco
de harina que normalmente cuesta Bs. 145, pueden llegar a pagarlo en
Bs. 245, pero el precio del pan de trigo salado, y el pan blanco
normal de sándwich no han aumentado desde hace casi 2 años. El
azúcar también está escasa, y por ende, es más cara. En este
sentido, destacó Miranda, que la Asociación ha conseguido para sus
agremiados acuerdos importantes con el SADA en lo referente al
abastecimiento de harina y azúcar.
Pero no
hay que olvidar el aumento considerable de otros productos, entre
ellos, el gasoil; el chocolate; la mantequilla; el queso y la leche,
sin dejar de lado el salario mínimo y los inconvenientes causados
por el racionamiento eléctrico, situación que obligó a la compra
de una planta eléctrica, y el uso de mayor cantidad de gasoil.
Demanda
La
demanda del pan se ha mantenido. Comentó Miranda, que muchas
personas, tomando en cuenta la estabilidad del precio y el aumento
nominal en sus ingresos se ha volcado hacía la compra de pan, como
parte de su dieta diaria.
La
alternativa
Aunque
la demanda del pan no ha bajado, debido quizá a que los ingresos del
ciudadano común continúan en ascenso nominal, mientras sus precios
se mantienen; las panaderías han debido diversificarse para
subsistir. Esto quiere decir que dejaron de vender únicamente pan,
para convertirse en cafés y restaurantes. Ofrecen desde desayunos y
meriendas, hasta exquisitos almuerzos, y variedad de productos
comestibles, o no. De esta manera han ganado lugar como sitios de
encuentro común en la sociedad sancristobalense.
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