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CALENTAMIENTO GLOBAL: UN GRAN DESAFÍO |
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escrito por Bernardo Kliksberg (*)
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domingo, 07 de febrero de 2010 |
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El
mundo está emitiendo anualmente 20 millones más de toneladas de
dióxido de carbono de lo que los ecosistemas y los océanos pueden
absorber. Las emisiones aumentaron en un 31% entre 1990 y el 2006.
Están "intoxicando" la atmosfera a través del "efecto
invernadero", y contribuyendo al calentamiento global. La
temperatura subió 0.2 por década en los últimos 30 años. La
última década que terminó en el 2009 ha sido la más caliente
desde que hay registro.
Los
efectos son múltiples y agudos. Los glaciares volvieron a reducirse
en el 2009, es el 19º año consecutivo en que ello sucede. Los mares
crecen. El calentamiento afecta muchos sistemas físicos y
biológicos. Se estima que intensificó la ola de calor europea del
2003 que causó 70.000 víctimas adicionales, y el Huracán Katrina
en el 2005. Según las proyecciones del Panel Intergubernamental de
cambio climático de la ONU ganador del Premio Nobel "aproximadamente
20 a 30% de las especies vegetales y animales evaluadas estarán
probablemente en riesgo creciente de extinción si el calentamiento
excede de 2 a 3 grados".
El
aumento del calentamiento está yendo más rápido que las
previsiones, y urge según se planteó en Copenhague estabilizar la
temperatura. Como lo señaló el Secretario General de la ONU Ban Ki
Moon "con la naturaleza no se negocia".
El
mismo panel Nobel advirtió que "Los impactos caerán
desproporcionadamente sobre los países en desarrollo, y los pobres
en todos los países, y exacerberan las inequidades en salud, estado
social, y acceso a alimentos adecuados, agua limpia y otros
recursos".
Está
sucediendo. El cambio climático afecta muchos ecosistemas de los que
los pobres viven, está generando desertificación y sequías,
inundaciones, epidemias, y migraciones. Está causando 300.000
muertes anuales, y ha obligado a 26 millones de personas a abandonar
sus hogares.
Se
estima que si la temperatura aumenta 2 grados C la meta fijada en
Copenhague, los países pobres en Africa y Asia podrían tener una
caída de 5% en su Producto Bruto.
Por
otra parte las responsabilidades de los desequilibrios son ajenas
totalmente a los pobres. Mientras que el mundo desarrollado emite 12
toneladas métricas de dióxido de carbono por persona por año, en
el mundo en desarrollo es un 75% menos, 3 toneladas.
Los
riesgos son muy serios para el futuro del planeta, pero ya son
actuales y diarios para los pobres, que no los han generado.
La
situación es paradojal cuando según evaluaciones se considera que
ya existe el stock de conocimiento científico-tecnológico necesario
para pasar a pleno a la era de las energías limpias.
Se
impone que la ética y la solidaridad predominen antes de que sea
tarde.
(*) Asesor
Principal del PNUD/ONU para América Latina
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