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La crueldad y la muerte: un espectáculo doméstico |
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escrito por Jhonathan Raul Segovia/DLA Trujillo
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lunes, 28 de diciembre de 2009 |
Los
efectos desalentadores de la violencia exigen de manera urgente
revisar su colección de películas. Hay que eliminar el escándalo
visual que legitima el crimen, pues el líquido amniótico cultural
en el cual se va formando la psiquis de millones de niños está
lleno de violencia, corrupción y muerte, sentencia el profesor
universitario
La
cultura de la crueldad y la muerte se ha convertido para la sociedad
en un espectáculo. Para los periodistas de fuentes policíacas no
hay acciones contundentes que permitan atacar el virus del homicidio,
sólo voces protestantes sobre la ola de violencia e inseguridad que
cercena la vida. Un reclamo vacío que se esfuma con un leve soplo.
El
equipo de sucesos de Diario de Los Andes en busca de respuestas
certeras y profundas sobre el virus del homicidio, conversó con el
sociólogo francés-venezolano, Alain Houel, quien sin titubeo revela
que los asesinatos son causas de más muertes que el virus AH1N1.
Lo grave
del caso plantea el sociólogo, que no hay esfuerzos científicos
para encontrar el origen de esta epidemia altamente mortífera que
puede tocar a cualquiera cuando menos lo espera. El investigador
venezolano ha identificado el virus causante de esta pandemia, cuyo
mal es controlable alertando a la gente e iniciando campañas de
profilaxis social.
El
sociólogo y profesor de la Sorbona de París hace un recorrido
histórico y apunta que en la primera mitad del siglo XIX se
desconocía la existencia de los microbios y había una alta
mortalidad de las mujeres dando a la luz en clínicas, y debido a que
los médicos pasaban de un parto a otro sin lavarse las manos, se
transmitían enfermedades mortales.
Para el
año 1847, -señala- el médico austriaco, Ignacio Semmelweis, hizo
bajar considerablemente la tasa de mortalidad de las parturientas en
la clínica del Dr. Klein, en Viena, obligando sus estudiantes a
lavarse las manos con cloruro de cal entre cada parto. Pero sus
colegas no le hicieron caso y siguieron procediendo como siempre,
causando más y más muertes.
18 años
más tarde, en 1865, Luis Pasteur crea la prueba que establece que
los micro-organismos son causantes de las enfermedades; su tesis fue
escándalo porque la gente creía en la doctrina de la "generación
espontánea", explica y añade que en el 2009, la gente sigue
trasmitiendo enfermedades por no lavarse las manos después de ir al
baño o por tener relaciones sexuales no protegidas.
Investigación
El
homicidio representa la tasa de mortalidad violenta más grave de
Venezuela. Hay que mirar a fondo el problema para identificar su
virus. El profesor universitario cuenta que en un caserío de
Trujillo, una señora queriendo educar a su sobrino de 4 años le
dice: "pida la bendición, Goyo." Y este le contesta: "ve
que te mato, ¡maldita!," y se aleja corriendo.
El
extraño comportamiento subraya, lo condujo al descubrimiento del
virus del homicidio. La conducta del niño está inscrita en sus
genes, señala y agrega que es algo aprendido en su ambiente. El
análisis del entorno del pequeño reveló que tiene un tío en la
cárcel, y que otro recibió una bala que se quedó alojada en su
cuerpo, mientras que su abuelo es un policía corrupto que vive a
distancia.
Sin
embargo afirma que estos elementos no pueden haber moldeado la mente
de este niño porque nunca ha visto a su tío encarcelado, ni a su
abuelo policía. Tiene su padre y su madre en casa y son personas
normales. Entonces ¿Cuál fue la influencia?, resulta que sus padres
se deleitan cada noche viendo películas de terror, torturas y
masacres sin importarles que sus hijos las estén viendo con ellos.
El
líquido amniótico cultural en el cual se va formando la psiquis de
este niño y de millones de otros, está lleno de violencia,
corrupción y muerte, agrega. Este es su mundo, y cuando sea mayor no
hay que esperar de él que sea un ser cortés y respetuoso de la
vida. La ciudadanía se queja del aumento de las muertes por
homicidios, atribuyéndole al gobierno la responsabilidad de este
aumento, sin darse cuenta que crían el virus en su propia casa,
afirma.
Desinfectar
Más
adelante indica que la mayoría de los hogares venezolanos tienen un
lector de DVD y una colección de películas pirateadas, que al ser
inspeccionadas se detecta que estas películas hacen la apología del
homicidio. Creen que esto no importa, tal como los cirujanos de antes
creían que no importaba no lavarse las manos entre una operación y
la siguiente.
El
problema es CULTURAL. Todos los días la población disfruta el
espectáculo de la muerte, empezando por las fotografías de
cadáveres en la última página de los periódicos. Un muerto
tendido en la carretera es razón suficiente para una tranca de
tráfico en ambos sentidos y los entierros reúnen más gente que un
matrimonio. De la muerte cotidiana viven los periódicos, las
funerarias, las floristerías y los cementerios privados, plantea.
El
asesor de la Alcaldía comunitaria del municipio Valera, advierte que
el pueblo venezolano se queja del peligro de muerte en el cual se
encuentra frente a delincuentes que usan armas de fuego, y no se da
cuenta que todos los días le echa leña a este fuego que puede
quemar a todos.
Si
queremos vivir en paz hay que reemplazar la cultura de la muerte y de
la crueldad por una cultura de la vida y del amor al prójimo. Pero
no tiene sentido predicar el amor al prójimo y deleitarse, media
hora después, con las aventuras de un héroe que mata a 25 personas
sin que esto le cause ningún problema moral, critica.
Hoy
resulta necesario -exhorta- destruir toda copia pirateada de
película donde hayan asesinatos; cambiar los gastos en coronas
mortuorias por ramos de flores ofrecidos a personas en vida,
empezando por sus seres queridos y dar un paso contra la violencia,
cautivando a los individuos armados a cederlas para su destrucción;
todo es posible, si hay voluntad.
Valores
Hay que
celebrar las hazañas de quienes salvan vidas como los bomberos y los
médicos de sala de urgencias. En resumen para librarse del virus del
homicidio hay que perseguirlo y eliminarlo en donde se encuentre
escondido: juguetes guerreros, juegos de computadora, mensajes de
Internet, películas de acción en venta en las calles, entre muchos
otros focos de infección, adiciona.
El
escrito de una decena de libros acota que el virus del homicidio más
letal afecta tanto a delincuentes como a policías o a paramilitares.
Antes, se consideraba como una enfermedad incurable y el homicida era
condenado a muerte para proteger la sociedad. Hoy lo encierran con
otros homicidas tan enfermos como él, lo cual, obviamente, no
permite su cura. Sale de allí tan infestado, o peor, que como entró.
El virus
del homicida puede despertarse en una fiebre repentina y produce lo
que se llama "crimen pasional", o en una borrachera, porque
el alcohol y otras drogas hacen caer las defensas que lo mantenían a
raya. Las armas de fuego facilitan el homicidio pero no son su causa.
El dueño de una escopeta no la usará nunca contra un ser humano si
no está contaminado por el virus, mientras que un hombre contaminado
no necesita una pistola para matar: puede hacerlo con cualquier
método, analiza.
En ese
contexto precisa que si no se elimina el virus, de nada servirá
suprimir todas las armas en manos de civiles, porque después habría
que seguir suprimiendo todos los cuchillos, machetes y martillos y
todavía quedarían los palos y las piedras, armas favoritas de los
antepasados cavernícolas.
Los
policías son entrenados para no hacer uso indebido de sus armas y
pueden pasar toda su vida sin matar a nadie. Son capaces de un auto
control absoluto frente a una turba enardecida, lo cual demuestra que
no están infestados por el virus. Cuando son infestados se
transforman en toda clase de escuadrones de la muerte que deben ser
erradicadas porque son síntomas de la gravedad de la epidemia,
concluye.
Horror
cotidiano
El
docente preocupado relata que su vecino se deleita con películas de
torturas y muertes violentas. Su hijo se entrena al manejo de las
armas de fuego con simuladores "doom like" en la computadora de
su casa o en el Cyber del barrio y juega con símiles de armas muy
bien imitadas, antes de hacerlo con armas de verdad como su papá.
¿Qué se puede esperar de una sociedad en la cual el homicidio
virtual es un juego y la tortura y la muerte son espectáculos en una
pantalla de cine?
620
Personas
han sido asesinadas entre 2007 y 2009 en Trujillo, una de las
pequeñas regiones de Venezuela. Su población se estima en unos 750
mil habitantes.
80%
De los
homicidios son jóvenes entre 15 y 30 años.
95%
De las
víctimas de los hechos de sangre, mueren atacadas con armas de
fuego.

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